Desde el pasado 31 de marzo iniciaron las protestas en Venezuela contra el gobierno de Nicolás Maduro, tras las sentencias emitidas por el Tribunal Supremo de Justicia  en las que usurpaba las funciones de la Asamblea Nacional (AN).

La sede del Poder Judicial era centro de dos noticias: la protesta de un grupo de estudiantes en contra de las recientes decisiones y una conferencia de prensa que ofrecería la canciller Delcy Rodríguez para respaldar las decisiones del Supremo, reseñó El Nacional.

En medio de gritos y consignas, los jóvenes se enfrentaban a los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), quienes en instantes apartaron al grupo hacia el otro lado de la calle. Casi de inmediato, aparecieron grupos de civiles armados, autodenominados como colectivos. Amenazaron a los estudiantes y también a profesionales de la comunicación que hacían cobertura del hecho, al final de la avenida Baralt.

Entre ellos  resultó fuertemente agredida por los cuerpos de seguridad, la periodista venezolana,  Elyangelica González, que actualmente trabaja como corresponsal de Univisión y Radio Caracol. Este hecho sin saberlo, marcó el inicio de una escalada de agresiones contra profesionales de la prensa casi a la par de las protestas que se efectúan desde ese entonces en contra del gobierno.

Golpes, impactos de bombas lacrimógenas, hostigamiento y robo son algunos de los ataques sufridos por los periodistas en estos tres meses, en los que informar se ha convertido en una tarea titánica y mucho más riesgosa de lo que parece a simple vista.

Los efectivos de seguridad salen como si estuvieran listos para una guerra, chalecos antibalas, cascos y máscaras antigás.  Según cifras del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), desde el 31 de abril hasta el 24 de junio, se han registrado 376 casos de agresiones a trabajadores de la comunicación (periodistas, reporteros gráficos, camarógrafos, transporte). Los cuerpos de seguridad son responsables de 170 de estos ataques.

Durante estas coberturas, el sindicato también registró un total de 33 detenciones ilegales a comunicadores.

Además, los robos a los profesionales de la comunicación también se han incrementado. En el contexto de las protestas, unos 38 periodistas han sido despojados de sus equipos de trabajo, una manera de impedir la cobertura de los hechos.

 

Con información del Venezolano de Miami

 

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