Cortesía El Espectador

Por Nitu Pérez Osuna (*)

@nituperez _

Para la Gaceta de España

Según un estudio electoral de la revista SEMANA, realizado por el Centro Nacional de Consultoría, si las elecciones presidenciales en Colombia fuesen hoy, el senador y exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, ganaría la primera vuelta con el 23% de la intención de voto, y en segundo lugar estaría Sergio Fajardo, con el 12%.

El estudio revela que a los electores consultados no les incomoda que Petro haya sido militante del movimiento guerrillero M-19; o que en 2018 se haya difundido un video donde aparece recibiendo fajos de billetes por parte de Juan Carlos Montes, ex funcionario de la Alcaldía de Bogotá en su gobierno, o que Nicolás Maduro financie su campaña.

La encuesta, para el académico, historiador y columnista José Alvear Sanín, es aterradora: “el candidato castro-chavista ocupa el primer lugar y lo sigue el del socialismo caviar, lo que indica que esos dos individuos —si no hay un cambio dramático— van a la segunda vuelta para que el país escoja entre uno malísimo y otro todavía peor”. Y agrega más: Petro y Fajardo suman 35% de la intención de votos para la primera vuelta, quedando un 65% para disputarse entre otros 32 candidatos. La derecha sigue sin aprender, siempre dividida.

Pasemos a Ecuador, donde buena parte de la población votó en primera vuelta por Andrés  Arauz, sin importar sus estrechos vínculos con el sentenciado por corrupción, Rafael Correa, que su campaña haya sido financiada por el ELN de Colombia o que sea miembro fundador del Grupo de Puebla. Recientemente, los bolivianos eligieron presidente a Luis Arce, marioneta del señalado de estupro y otros delitos, Evo Morales, y quien al igual que Arauz, también es miembro fundador del Grupo de Puebla. Algo similar podría reclamarle a los mexicanos y a los argentinos, quienes llevaron al poder a Andrés Manuel López Obrador y a Alberto Fernández, ambos integrantes del Grupo de Puebla, a sabiendas que sus políticas socialistas causarán grave daño a las economías de sus países, como ha ocurrido en Cuba, Nicaragua y en Venezuela.

Entonces, surge una evidente interrogante: ¿por qué los pueblos se empeñan en elegir a quienes los van a destruir? Parte de la explicación radica en el voto castigo, es decir, ciudadanos que reaccionan en contra de los gobiernos democráticos porque éstos no han resuelto satisfactoriamente los problemas de desempleo, pobreza, salud, servicios básicos e inseguridad. Esta explicación por sí sola no es suficiente, podríamos agregar que hoy día presentamos una carencia de reflexión, lo que impide diferenciar entre el bien y el mal.

Después de años impulsando el ateísmo, el hedonismo, el relativismo, el aborto y la ideología de género desde centros educativos y movimientos políticos –con tendencias marxistas– así como de algunos medios de comunicación; la población, sobre todo la más joven, ha perdido la brújula moral y el deseo de trabajar. Por eso votan por quienes les ofrecen un camino fácil, basado en subsidios y dádivas –el caso de Hugo Chávez es emblemático– y no por quienes ofrecen trabajo digno y la meritocracia que tantas satisfacciones produce. Los subsidios y dádivas dejarán de otorgarse con el tiempo, pero ya estarán destruidas la economía y la sociedad. Para ese momento será muy difícil sacarlos del poder.

Cuando el marxismo, agrupado en torno al Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, impulsa el aborto, la eutanasia o la ideología de género –como alternativa a la cultura judeocristiana– lo hace deliberadamente, para degradar a los pueblos, con el fin de dominarlos más fácilmente. Por estos motivos, no basta con que los gobiernos democráticos luchen por mejorar la economía y defender las libertades; también hace falta promover un programa cultural, que sirva para difundir y fortalecer los valores de nuestra civilización occidental, basados en la familia, el amor a la patria y en el deseo de estudiar, trabajar y progresar.

(*) Venezolana, periodista y activista de las mejores causas por vocación. Fue columnista, conductora de programas de radio televisión en Venezuela. Actualmente se ha consolidado como una ‘youtuber’ de gran alcance en “El canal de Nitu” y “Plomovisión 24: horas de opinión”.

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