Miryam Roper representará a Panamá a finales de mayo en el Grand Slam de Judo de Rusia. Foto: David Alejandro Chacón.

Roper fue número uno del ranking mundial de judo entre 2013 y 2014 y participó en los Juegos Olímpicos 2012 y 2016

 

Miryam Roper participó en el Panamericano de Judo que se disputó entre el 25 y 30 de abril 2017 en Panamá. Esta competencia bien pudo ser otra más en su largo recorrido deportivo que incluye dos Juegos Olímpicos (Londres 2012 y Río 2016), sin embargo había un detalle especial, ya no estaba representando a su país natal, Alemania.

Roper, de padre panameño (Gregorio Roper) y madre alemana (Brigitte Stercken), ha decidido, después de obtener su nacionalización, defender los colores de Panamá en el ciclo olímpico con miras a las Olimpiadas 2020 que se celebrarán en Japón. La Federación Unida de Judo de Panamá está de júbilo.

Miriam es una atleta olímpica de alto nivel, ex líder del ranking mundial de judo, categoría -57 kilogramos, entre 2013 y 2014 y con una medalla de bronce en el Mundial de Judo 2013.

“La decisión no fue nada difícil, pues era mi sueño representar a Panamá. En Alemania entendieron mi decisión. Lo conversé con mi papá y se sintió muy orgulloso porque esa es su tierra”, dijo, en perfecto español, mientras observaba la lluvia que caía sobre Ciudad de Panamá. “Me encanta este país y disfruto plenamente visitarlo”, agregó.

Amor a primera vista

Desde los seis años de edad comenzó a practicar judo por exigencia de su padre, quien buscaba que ella y sus hermanos “quemaran energía” haciendo deporte. “Éramos muy inquietos y esa fue una solución”, recordó.

No fue hasta los 19 años de edad, cuando se mudó a Colonia, una ciudad más grande que su natal Aachen, que realmente inició una carrera en esta disciplina. Además, había conseguido una beca deportiva por parte del gobierno alemán.

“Mi papá era muy estricto y no me permitía alejarme de la casa, por eso no lo hice antes. En Colonia habían mejores lugares para entrenar y me fui desarrollando mucho mejor. Comencé a competir con mejores atletas y a los 25 años me nombraron parte de la selección de judo de Alemania”, explicó.

Paciencia es la clave

Cuatro años más tarde participó en su primer mundial. El proceso fue largo, mucho más de lo estipulado. “Con 29 años es poco común que pasen estas cosas, pero siempre he sido una luchadora. Un año después estaba en mis primeras Olimpiadas. Todo se trata de trabajo, de sacrificarse”.

Esa entrega al deporte, que según ella le ha dado todo, la ha alejado de lo que más disfruta, su familia. “Paso seis meses del año fuera de mi casa y aunque me duele, sé que es un sacrificio que toca hacer”, comentó Roper, quien comparte su carrera deportiva estudiando literatura y lingüística de español y francés en la universidad de Colonia,

“Me gusta estudiar, me gusta leer libros. Es lo único que hago cuando no estoy entrenando o viendo videos para estudiar a mis rivales”.

Una vez retirada de competencias oficiales, Miryam pretende ser instructora de nuevos talentos, sobre todo en Panamá, donde ha observado mucho potencial. “Estoy entusiasmada con lo que he visto. Y mi idea es ayudar a este gran país, aportar mi granito de arena”, cerró.

 

 

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