
VERSIÓN FINAL
Desde hace más de un año, un fondo blanco ha acompañado cada aparición de María Corina Machado, la única testigo silenciosa de su vida en la clandestinidad mientras continúa su labor política en Venezuela. La medida le ha permitido mantenerse en el país y evitar la persecución del gobierno de Nicolás Maduro, que ha llevado a muchos de sus colaboradores a la cárcel, al exilio o al refugio.
Esa pared blanca fue el escenario del momento en que Machado se enteró, en la madrugada del viernes, de que había sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025. La reacción de la líder opositora quedó registrada únicamente por su voz en un video que circuló junto al anuncio oficial del Comité Noruego.
Este es uno de los días más increíbles de mi vida y yo sentía que necesitaba que alguien me abrazara y me pellizcara para estar segura que esto es verdad”, confesó Machado en una entrevista por Zoom con La Nación, aún asimilando la magnitud del reconocimiento otorgado “por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia” en Venezuela.
El tono de la política venezolana cambia cuando habla del futuro de su país. Para Machado, no hay dudas: “Maduro tiene los días contados”, afirma con firmeza. Aunque evita mencionar directamente la presión militar de Estados Unidos, sostiene que “si Maduro quiere la paz, que se vaya ya”.
Sobre las repercusiones de un cambio de régimen en Venezuela para América Latina, la líder opositora asegura que una caída del chavismo “representará un golpe letal a la tiranía cubana” y advierte que “aquellos que han destruido Venezuela también ven en Javier (Milei) una amenaza”.






























