Por Nora Sánchez

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“Caminantes de ida y vuelta” es el más reciente informe del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela (CDH UCAB) que muestra la realidad de los migrantes que salen del país vecino caminando en tiempos de pandemia.

Publicado en febrero de 2021, el informe saca a la luz las violaciones a derechos humanos que enfrentan los caminantes durante su recorrido, tanto dentro de Venezuela como a lo largo de la ruta por países de tránsito y de destino.

Los hallazgos evidencian una vez más la necesidad de los venezolanos de salir de su país y además mayores condiciones de precariedad en la movilidad de ese entonces hacia naciones del sur como Ecuador, Perú y Chile, producto de las restricciones impuestas por la pandemia.

Ligia Bolívar, socióloga, investigadora con especialización en Derechos Humanos, lideró este trabajo en el que se concluye que el migrante venezolano le perdió el miedo a caminar por segunda vez. Producto de la pandemia por Covid-19, muchos venezolanos regresaron a su país y una vez comenzó a reactivarse la economía en los países de América Latina, se vio el regreso de ellos.

A eso se le denominó reflujo; es decir, la salida de personas desde Venezuela por segunda vez, después de haber regresado caminando desde Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Bolívar dijo que ese reflujo fue un hallazgo nuevo en el fenómeno de la migración venezolana.

Recordó el caso de un padre, quien junto a sus dos hijos adolescentes, caminó desde Quito hasta Cúcuta para buscar a su esposa y devolverse juntos caminando hasta la ciudad en la que viven. “Eso muestra que la gente le perdió el miedo a la ruta y a sabiendas de las vicisitudes que van a pasar, aun así, siguen su camino”, dijo Bolívar.

Prefiero morirme en la carretera

Caminar largos trayectos, estar expuesto a la lluvia, al sol, al frío, seguir una ruta en la que no sabes qué te encontrarás ni donde comerás y descansarás, son riesgos que corren los caminantes venezolanos.Sin embargo, pese a los peligros que pueda representar esa odisea, los caminantes aseguran que vale la pena realizarla.

Ligia Bolívar, en sus entrevistas a los migrantes venezolanos les preguntó ¿vale la pena el esfuerzo, el cansancio? La respuesta no fue otra que un si, seguido del por qué de la decisión de emigrar y por cualquier vía, simplemente: “por mis hijos”.

Sin embargo, la investigadora recuerda una respuesta demoledora y que quizás encierra en una sola oración la principal razón de la migración venezolana: “Yo prefiero morir luchando por mis hijos en la carretera que esperar la muerte en Venezuela sin poder hacer nada”, le dijo un caminante.

Durante la investigación fue recurrente justificar la migración caminado miles de kilómetros en los hijos, “la sensación de impotencia de estar en Venezuela sin tener que darle de comer a sus hijos es una de las razones por las cuales emigran”, acotó Bolívar.

A pie desde la puerta de la casa

El informe “Caminantes de ida y vuelta” además de visibilizar que ahora la movilidad de migrantes venezolanos es en grupo familiar, también muestra que la crisis que vive el país obliga a estos a pasar más penurias apenas saliendo de su hogar.

Bolívar dijo que anteriormente los caminantes lograban llegar en bus hasta Cúcuta y allí emprendían su camino hacia los países del sur; pero desde hace tiempo “ya salen a pie desde su casa”, sin importar la distancia hasta Colombia.

Según revela el informe del CDH UCAB la reunificación familiar y la salida de grupos familiares extendidos, apuntan a una nueva fase del perfil de la movilidad humana venezolana, lo que plantea retos adicionales para los países receptores. La afirmación la hace el CDH UCAB en lo que calificó como la fuerte determinación de los nuevos caminantes por salir para salvar la vida propia y la de sus seres queridos.

 

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