Foto: Gustavo Ledezma.

Hace poco más de 10 años Carlos Jaimes (Maracay, Venezuela) vivió en carne propia lo que es estar preso por protestar pacíficamente por una Venezuela de mejores oportunidades.

«El gobierno me persiguió hasta conseguirme y meterme en una cárcel», recordó Jaimes en entrevista con nuestro periodista David Alejandro Chacón.

Durante 40 días vivió el terror de las cárceles venezolanas. «Es algo inexplicable», sostuvo. «Me encerraron por alzar la voz».

Pero, ¿Cómo logró escapar de ese infierno? «Luego de 40 días me dieron libertad de manera condicional y al enterarme que el sistema en el que aparecen los presos tardaba en actualizarse, me arriesgué y tomé un avión temblando de miedo. Solo respiré bien cuando despegamos de Maiquetía».

En Panamá comenzó su segunda vida. Siguió en artes marciales y una foto en redes sociales inició un giro inesperado en su vida.

«Me contactó un fotógrafo panameño que había visto unas fotos mías después de una pelea oficial en 2015 y me dijo que reunía todos los atributos para ser modelo. Al principio me negué sin saber lo que venía».

Esa decisión cambió por completo su vida y ahora, desde Panamá, conecta con el mundo para trabajar con las mejores marcas.

«Internacionalmente comencé en Colombia, donde me fue excelente y ahí salté el charco hasta Turquía, donde no podía creer que por un ex presidiario estuviesen pagando tanto dinero por un día de trabajo. Fue algo muy loco, pero me abrió la puerta a otros mercados».

Jaimes estudió comercio internacional y logística al llegar a Panamá. «Luego me especialicé en marketing, conceptualización y desarrollo de marcas productos y servicios. Básicamente estoy a cargo del desarrollo de conceptos, identidad, comunicación y ventas de diferentes productos».

Carlitos, como se presenta en sus redes sociales, es sinónimo de un joven emprendedor y talentoso que no se dejó frenar por el pasado y entre retos, ha venido consiguiendo sus metas.

«Siempre digo que tu segunda vida comienza cuando te das cuenta que solo tienes una».