El cuestionario enviado por el japonés a los equipos, les prohíbe mencionar términos financieros en caso de un posible contrato. Solo quiere saber su rol dentro de cada organización. Foto: Cortesía.

Con solo 23 años de edad, y sin lanzar o batear una pelota en las Grandes Ligas, Shohei Ohtani ya logró lo que muchos peloteros ni siquiera pudieron soñar: ser comparado con el que a mi juicio es la leyenda más importante del béisbol, Babe Ruth.

¿Por qué lo comparan con Ruth? Bueno, para los que no saben, Babe era un excelente pitcher y gran bateador a la vez, algo muy poco visto en las Grandes Ligas. Les cuento que Shohei Ohtani, en la Liga de Japón, una de las más fuertes del mundo, bateó en 2016 22 cuadrangulares y dejó un promedio de carreras limpias permitidas como lanzador de 1.86 con 174 ponches en 140 episodios.

Apuesto que muchos estarán diciendo que no es lo mismo la Liga Japonesa de Béisbol que las Grandes Ligas y en eso tienen razón, sin embargo, el talento de este muchacho nacido en Oshu, la parte rural de la provincia de Iwate, a unas tres horas de Tokio, es tal que los 30 equipos de MLB sueñan con firmarlo.

Ohtani se convertirá en un jugador de las Grandes Ligas en 2018, ya la decisión está tomada, lo que no ha dicho aún es con cuál equipo se uniformará. Antes de dictar un fallo envió un cuestionario a cada una de las organizaciones, preguntando básicamente qué planes tenían con él.

Cuando cerraba esta edición ya le había dicho que no a los Yankees de Nueva York y a los Medias Rojas de Boston, por lo que es obvio que no quiere saber nada de los equipos de gran mercado, aunque ha dejado la puerta abierta a los Dodgers de Los Ángeles.

Talento natural

Shohei, quien lanza a la derecha y batea a la zurda, comenzó a destacar desde temprana edad. A pocos días de cumplir 18 años de edad, durante el torneo Koshien, el mismo en el que participaron peloteros de la talla de Masahiro Tanaka e Ichiro Suzuki, por solo nombrar algunos, lanzó una recta de 99 millas por hora.

Además de eso, los cazatalentos dicen que sus sliders solo se pueden definir como “eléctricos”. Por si fuese poco, está conceptualizado como un atleta nato de 1.93 metros de estatura y 97 kilogramos de peso. Y para más señas, es veloz corriendo las bases.

También se conoce que es respetuoso con los medios, que es bien disciplinado con los ejercicios y la alimentación y que no sale con sus compañeros de los Ham-Fighters a rumbear, ni siquiera a cenar porque prefiere descansar y estar listo para los entrenamientos en las propias instalaciones de su organización.

¿Qué equipo se quedará con él?  Amanecerá y veremos, lo cierto es que al menos en el papel, un espectáculo se avecina a las Grandes Ligas.

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