Constituyente o violencia, balas o votos” es el mensaje que el régimen venezolano está dando al mundo cuando se ve perdido en las elecciones del pueblo. Es el discurso de Maduro, un dictador que hace días hablaba con su habitual cinismo de “agua y gasecitos lacrimógenos”, mientras las imágenes que dan la vuelta al mundo muestran a las fuerzas matando a mansalva a los jóvenes que permanecen en las calles desde hace tres meses. Maduro y sus secuaces no quieren ceder en su obsesión de una constituyente para permanecer en un poder que no les corresponde y su incapacidad para resolver los terribles problemas sociales y económicos.. Maduro deja su juego al descubierto nuevamente ante la persistente indiferencia y complicidad de la comunidad internacional, con un mensaje en definitiva para la Guardia Nacional y la Policía Bolivariana, donde planea seguir asesinando venezolanos, en su mayoría jóvenes que se rebelan por sus derechos. Padrino López da instrucciones a sus esbirros de crear unidades de acción especial para neutralizar posibles amenazas políticas, mantener el horror en las calles, perseguir y deteniendo a los activistas, registrando sus residencias sin orden judicial, y la asalariada títere de Tibisay amenaza a quien pretenda sabotear las elecciones del 30 de julio. Una constituyente que los venezolanos no vamos a permitir…

El martes 27 fue un día movido en Venezuela. El vuelo de Óscar Pérez en el helicóptero de la policía científica con una pancarta “350 Libertad”, no sabemos si es otro montaje del régimen para justificar el autogolpe, una locura del piloto o si siguen desertando oficialistas. El oficial de la policía científica sobrevoló las sedes del TSJ y la sede del ministerio del interior donde Maduro festejaba con sus periodistas, y según el ministro Villegas lanzó dos granadas -colombianas hechas en Israel- que sonaron pero nunca explotaron. Pérez dijo ser de una coalición de policías, militares y civiles que están contra el régimen, pero la realidad es que todavía no sabemos más de la supuesta coalición, ni de su protagonista.

Mientras, el Tribunal Supremo usurpa una vez más las competencias. Primero desconoció la Asamblea Nacional y le dio al Poder Judicial por completo las competencias parlamentarias. Ahora va contra la fiscal Ortega Díaz en su claro castigo de deslealtad revolucionaria. Luego de aceptar el antejuicio contra la nueva piedrita en el zapato del madurismo, la Sala Constitucional emitió dos sentencias. Con la primera amplía las competencias de la Defensoría del Pueblo en investigaciones penales, con plenas facultades para investigar, emitir opiniones y recibir denuncias. Con la segunda anula la designación de Vice fiscal realizada por Ortega Díaz el 17 de abril; es decir, Tarek William Saab actuará como un Ministerio Público paralelo mientras avanzan en su destitución y designación del Vice Fiscal; ya la fiscal desconoció las sentencias…

Esto pica y se extiende, ahora es el ex ministro Rodríguez Torres quien parece está dispuesto a echar pa’lante como decimos a más de uno del chavismo.

En otro atropello más de la dictadura, el Parlamento fue asediado. Primero un grupo de funcionarios de la Guardia Nacional introdujo cajas con sello y precinto del Consejo Nacional Electoral al Palacio Legislativo. Cuando los diputados exigieron saber qué contenían las cajas; se produjo un incidente. Delsa Solórzano, Olivia Lozano y Winston Flores, fueron agredidos con cascos cuando intentaron detener el ingreso al Parlamento de las cajas y máquinas del CNE. El coronel Vladimir Lugo, empujó al presidente de la Asamblea Julio Borges. Fuera de los predios de la Asamblea había grupos con armas largas, y por más de cinco horas fueron asediados por encapuchados, colectivos chavistas y agredido por la Guardia Nacional.

Se acabó el espacio, no se olviden que con Dios somos mayoría y mil gracias por no fumar.

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