En la imagen un registro del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y líder opositor, Juan Guaidó, en Caracas (Venezuela). EFE/Rayner Peña/Archivo

Ingrid Bravo Balabú

@ingridbbalabu

La oposición venezolana está en un callejón aparentemente sin salida, pero con dos posibles vías: participar en los controversiales comicios del 6-D o establecer un nuevo plan de acción que saque a Nicolás Maduro del Palacio de Miraflores.

El juego político está trancado y sus dos principales líderes evidenciaron la cada vez más notoria división entre los adversarios al chavismo. El excandidato presidencial Henrique Capriles pidió a los ciudadanos acudir a las elecciones para renovar la Asamblea Nacional (AN) y así garantizar espacios políticos, mientras que el presidente interino Juan Guaidó se mantiene firme con su ruta: presionar en la calle y garantizar una transición en el país. Para esto último requiere el apoyo mayoritario de ciudadanos y por eso asomó una consulta popular, probablemente se celebre en octubre, que le permita tanto a los políticos como a la sociedad civil avanzar hacia el restablecimiento de la democracia.

El régimen, mientras tanto, da un paso al frente y presenta sus candidatos en todos los escenarios posibles, la mayoría de las veces en actos transmitidos en los medios del Estado. El objetivo es claro: ganar buena parte de las curules del Parlamento y recuperar algo de legitimidad en el territorio.

¿Qué pasa en el seno de la oposición? El consultor político Erick Obermaier precisó que la oposición debe “sufrir una depuración estratégica y desmontar el mensaje de la unidad de todos los partidos. El mensaje debe estructurarse con una estrategia enfocada en la necesidad de los ciudadanos”.

Agregó que esa premisa de “todos unidos es una especie de fetiche, cuando la verdadera unidad debe concebirse como una fortaleza estratégica” porque cuando no hay uniformidad en las decisiones, salen sectores a desconocer los lineamientos o presentar rutas de acción distintas a la consensuada por los partidos.

Desde su punto de vista, el resquebrajamiento interno de la oposición es un reflejo de un país y una sociedad también en crisis.

Apuntó que la Unión Europea (UE) busca una salida pacífica, a través de un proceso comicial transparente y justo, en contraposición con la visión del gobierno de Donald Trump, que alza el costo de la salida de Maduro a través de sanciones a sus funcionarios para impulsar una fractura en la línea de mando.

Subrayó que el problema de la oposición no es solo el 5 de enero de 2021, cuando debe instalarse el nuevo Legislativo. “Guaidó tendrá unos meses para buscar ese cambio político, si no lo logra, su liderazgo morirá de mengua. La oposición debe reconectarse con la población y sus necesidades, cuando lo hace logra una mayor cercanía con los ciudadanos”.

Recomendó a los líderes de las toldas descubrir los “motivantes en la población y elaborar estrategias sobre la base de eso, que haya una política efectiva hacia la salida del Gobierno”.

Respecto a la posibilidad de negociación entre chavismo y oposición, apuntó que el escenario actual está dado “para unas elecciones que terminen en una negociación o para una negociación que termine en elecciones libres. Los escenarios están planteados el problema es cuándo y cómo”, precisó.

Otro aspecto importante a considerar, desde su punto de vista, es el tablero de Estados Unidos, porque Trump ha expresado su apoyo a Guaidó y la causa democrática, por lo cual no se sabe qué ocurriría si llegara a ganar el demócrata Joe Biden.

“Estrategias discordantes”. Para la periodista y especialista en comunicación política María Corina Roldán, la oposición atraviesa un gran conflicto interno producto de una serie de “estrategias discordantes”, que han impedido la consolidación del cambio político demandado por la mayoría del país.

“Se llegó hasta el quiebre producto de la inercia política disfrazada de unidad, que no produjo resultados. Dentro de la oposición hay un grupo que trabaja para promover el cambio político del país aumentando los costos de salida del régimen madurista, pero otros parecieran no estar dispuestos a esto”.

La también analista política dijo que subir o disminuir los costos de la salida de Maduro no es un asunto sencillo, por el contrario, requiere de estrategia, evaluación e impacto a corto y largo plazo. Si bien Guaidó estaría dispuesto a ceder en algunos aspectos, esto le traería consecuencias en su liderazgo.

Subrayó que la negociación o el diálogo entre las partes ha sido una solución para los grandes conflictos del mundo, pero en Venezuela fue usado por el chavismo para ganar tiempo. “Las conversaciones en Venezuela no han resultado porque el régimen satanizó las negociaciones tal y como lo hizo con el voto. (…) Para que una negociación arroje resultados debe ser, en principio, transparente y dar resultados para toda la población, aunque estos no sean a corto plazo”.

Uno de los riesgos latentes que ve, de realizarse las parlamentarias, es la profundización de la crisis ” y será más difícil destrabar, viene un escenario más complejo. La Asamblea Nacional tiene poder sobre aspectos importantes, como por ejemplo con todo lo relacionado con activos de la República fuera del territorio nacional. Perder el espacio del Legislativo tendrá su impacto en Guaidó, quién gozará del respaldo internacional, pero a la interna pudiera no ser igual y que algunos lleguen a considerarlo un gobierno de mentira porque no tiene un espacio de poder”.

Tanto Roldán como Obermaier consideran prioritario la revisión de los aspectos fallidos, trabajar en nuevas estrategias y reconducir los destinos del país con una política cercana, sólida y respetuosa de los principios democráticos.

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