ESPECIAL INFOBAE 

desde Caracas, Venezuela

El 7 de octubre, los delegados que la Alta Comisionada Michelle Bachelet tiene en Venezuela regresaron a las instalaciones de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). Un hecho relevante fue lo que ocurrió ahí con uno de los detenidos, que se encuentra en el sótano 1 sector C, llamado Reyes Gabriel Hernández, a quien en el estado Apure conocen como “El Gordo” y en la DGCIM como “El Finquero de Apure”.

Hace unas semanas le dice a custodios y a otros presos que algunos de los oficiales, precisamente quienes han sufrido mayor tortura, estaban planificando un motín para fugarse. La historia fue bien armada, menos por el hecho de que a dos de las personas que coloca orquestando el motín son dos coroneles, uno de los cuales está preso porque el otro lo delató. A consecuencia de eso, tres militares son enviados a la celda de castigo en la Casa de Los Sueños. Entonces no pasó de ser más que un chisme mal intencionado, hasta la visita de la Comisión de la ONU.

Ese día, los delegados de Bachelet les dan un recorrido por el sector C del sótano 1. La comisión iba en compañía de los principales funcionarios denunciados por tortura y violación de derechos humanos, con quienes El Finquero mantiene una estrecha relación de camaradería. Hernández dijo, casi a gritos, a los delegados de Bachelet, que ahí nunca se ha torturado a nadie, que eso que han dicho las víctimas de tortura son inventos y que quienes están en la Casa de Los Sueños es por mala conducta.

Es el único de los presos que en su celda tiene nevera, televisor, microondas, radio e incluso electricidad individual, por lo que cuenta con apagador propio. Al igual que la mayoría de los detenidos, en esos sótanos infernales, se enfermó de COVID y lo enviaron por unos días a la Casa de Los Sueños. Él tiene problemas renales.

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