PRENSA MINSA

A pesar de que Panamá se encuentra en una nueva etapa de reactivación económica y flexibilización de medidas, se “evidencia una fase de desaceleración y se puede decir que se superó el primer pico de la pandemia”, así lo señala el reporte semanal sobre la situación de la COVID-19 en Panamá, que publica la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El reporte #31 que hace la OPS destaca que, desde mediados de julio se observa una tendencia a la estabilización en los casos diarios a nivel nacional, con un promedio de 1,023 casos confirmados por día en ese mes. Posteriormente se observa un descenso a 940 casos en promedio en el mes de agosto, y continua en clara senda descendente durante lo que va del mes de septiembre hasta llegar a un promedio 674 casos nuevos confirmados hasta el 13 de septiembre.

Ante este nuevo escenario, el ministro de Salud, Luis Francisco Sucre y su equipo de trabajo apunta a que el reto es continuar desarrollando acciones que permitan bajar la velocidad de contagio, y mantener los indicadores de salud pública estables.

La realización de pruebas ha sido determinante en esta nueva etapa desde el 9 de marzo, día que se confirmó la presencia de la COVID-19 en Panamá, hasta el 12 de septiembre, se tiene un acumulado de 399 mil 197 pruebas antigénicas y pruebas de RT-PCR realizadas a la población, se afirma en el reporte.

El informe refleja un estudio detallado de las últimas 20 semanas epidemiológicas (SE), por ejemplo: entre la SE 19 y 21 por cada siete pruebas efectuadas se detectaba un caso, a partir de la SE 22 y hasta la SE 33 se aumentó la probabilidad de confirmación con un promedio de un caso cada tres pruebas; en las dos últimas semanas (SE 36 y 37), por cada siete pruebas aplicadas a la población se confirma un caso.

Ante esta realidad, el Ministerio de Salud (MINSA), insiste en que se debe guardar el distanciamiento físico y cumplir estrictamente con las medidas de bioseguridad.

El informe epidemiológico realizado por la OPS señala que por cada millón de habitantes, se realizan 93 mil 303 pruebas para la detección de la COVID-19.

“La disciplina de toda la comunidad, en paralelo con las acciones y el trabajo coordinado que viene desarrollando el MINSA, por medio de sus 15 regionales y sus Equipos Unificados de Trazabilidad (EUT) en todo el país, para detectar y aislar tempranamente los casos por medio de la aplicación masiva de pruebas, dar seguimiento a los casos positivos de COVID-19 y sus contactos en las comunidades, hacen parte de la meta común de disminuir la transmisión del virus,” destaca el informe.

A partir del presente informe la OPS incluirá en su informe semanal una recomendación o aporte técnico que contribuya a la actualización de información o dar a conocer nuevas evidencias sobre a la prevención y manejo de la COVID-19.

El uso de las mascarillas para la prevención del contagio del nuevo coronavirus es una de las medidas más oportunas que recomendó el MINSA a la población desde el 3 de abril de 2020.  El distanciamiento físico, el lavado de manos y las medidas de higiene y limpieza son elementos esenciales en la prevención del contagio del COVID-19.

La evidencia ha demostrado que es posible la transmisión por aerosoles, en particular en lugares cerrados donde hay espacios muy concurridos y con una ventilación insuficiente, en los que las personas infectadas pasan largos periodos con otras, razón por la que se recomienda no dejar de utilizar la mascarilla en estos lugares y tratar de que estén acondicionados con la mayor ventilación natural.

Pese a lo anterior, se continúan el mejoramiento de la capacidad instalada para hacer frente con mayor eficiencia a cualquier situación que se presente en el futuro con la COVID-19.