El 20 % de los niños que nacen en Panamá tiene una madre adolescente, una de las tasas más altas en la región. Es un problema grave producto de la falta de educación y el machismo y está vinculado en muchos casos al abuso sexual, en un país donde «nadie» quiere enfrentar la situación, dijeron a Efe expertas y activistas.

«En Panamá ya la situación ha rebasado», afirmó la abogada y presidenta de la Fundación para la Equidad de Género (Fundagénero), Gilma de León, para quien las cifras de embarazo adolescente y de casos de abuso sexual a menores revelan que el país enfrenta una crisis «social gravísima», que «nadie quiere ver» ni responsabilizarse de ella.

Una prueba es el caso de una niña indígena violada y embarazada a los 8 años de edad por «alguien de su entorno familiar», según las autoridades, que la sometieron a una cesárea porque el grado de gestación superaba los límites para el aborto terapéutico, lo que causó estupor en una parte de la sociedad panameña.

El presunto responsable de la violación está detenido y acusado de violación agravada, informó la Fiscalía.

LOS EMBARAZOS ADOLESCENTES SE DUPLICARON DURANTE LA PANDEMIA

Panamá registra una tasa de fecundidad (nacimientos vivos) de 20 % en adolescentes. La comarca indígena Ngäbe-Buglé, una de las seis que tiene el país, presenta una tasa del 40 %, seguida de Panamá Este con un 38,4 % y la provincia de Bocas del Toro con un 35,7 %, según datos del Gobierno difundidos en octubre pasado.

De León argumenta que estos casos se dan en todos los grupos socioeconómicos, a pesar de que se visibilice más en las áreas más empobrecidas.

Y los embarazos en niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años se duplicaron en 2020, en pleno encierro por la pandemia, al registrarse 9.724 casos frente a los 4.652 de 2019, de acuerdo con los datos del Ministerio de Salud de Panamá.

«PENSABA EN SER MADRE, PERO NO ESTE MOMENTO»

Yanibeth González quedó embarazada cuando era menor de edad. Ahora tiene 18 años y un hijo de 2 meses que «es bastante difícil de cuidar».

«Cuidar a un bebé es complicado, pero por otro lado es lindo ser madre», dijo a Efe esta joven graduada de bachiller en Ciencias, que pensaba que tendría hijos «pero no en este momento».

«Si así Dios lo quiso, yo afronto mi responsabilidad», afirmó Yanibeth, que aspira ir a la universidad y confesó que si pudiera cambiar en algo lo ocurrido «pensaría primero en terminar» sus estudios «y luego formar una familia».

EMBARAZO EN MENORES Y VIOLENCIA SEXUAL

De León aseguró a Efe que muchos embarazos en menores de edad están vinculados a delitos contra la libertad sexual, que según las estadísticas aumentaron un 484,26 % entre 2015 y octubre de 2019.

Estos datos señalan además que las denuncias de delitos sexuales cayeron en 2020, cuando se dispararon los embarazos adolescentes, lo que la abogada vinculó al cierre de las instancias judiciales por las restricciones por la pandemia.

«Las estadísticas dicen que la gran mayoría de los delitos sexuales en Panamá son cometidos contra menores de edad del sexo femenino», afirmó por su parte a Efe la psicóloga especialista en prevención de violencia hacia las mujeres Eusebia Solís.

La ley de Panamá tipifica como violación sexual agravada la que se comete contra menores de 14 años, y como doblemente agravada cuando el perpetrador es un familiar o pariente cercano.

Las expertas coincidieron en que el abuso sexual a menores lo suelen cometer familiares cercanos y que a estos hechos los envuelve el «silencio».

En Panamá se reportan anualmente entre 250 y 300 casos del delito de violación doblemente agravada y la mayoría de las víctimas son niñas de entre 7 y 10 años de edad, precisó Solís.

FALTA DE EDUCACIÓN E IMPUNIDAD

La grave situación del embarazo adolescente y de la violencia sexual «es producto de una sociedad donde la certeza del castigo no está garantizada, donde no se educa en igualdad en derechos» y del machismo, «con hombres que creen que el cuerpo de las mujeres les pertenecen», dijo Solís.

«Una niña o un niño debe aprender desde muy pequeño que su cuerpo no puede ser tocado por un adulto, y que si eso ocurre hay que hablar. Pero no tenemos educación sexual y tenemos adultos que consideran cometer un abuso sexual con la certeza de que no le va a pasar nada», agregó.

De León afirmó, asimismo, que la educación sexual es una de las principales herramientas para prevenir los embarazos adolescentes pero tiene unos opositores con una «fe ciega de moral cristiana» que impiden que se extienda por el sistema educativo panameño.