Este 5 de enero se espera el inicio de la nueva Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre, de mayoría oficialista, a pesar del rechazo interino y de la comunidad internacional. Especialistas consultados por la Voz de América no consideran que esta estrategia de la oposición sea la más acertada.

El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, convocó a los venezolanos a respaldar el próximo 5 de enero a la “legítima Asamblea Nacional”, después de que el Parlamento, de mayoría opositora, aprobara  su “continuidad constitucional”.

En un mensaje publicado en su cuenta de Twitter, Guaidó indicó que la Asamblea Nacional “dio un paso firme en respeto de la Constitución y en defensa de nuestra gente, la extensión constitucional del mandato hasta lograr lo que hoy unifica a los venezolanos y el mundo que nos acompaña, elecciones realmente libres”.

Este fin de semana, el Parlamento aprobó la reforma del “Estatuto que rige la Transición a la democracia”, permitiendo la continuidad del actual Parlamento a través de una “Comisión Delegada”, por considerar que el evento realizado el 6 de diciembre “no es una legítima elección parlamentaria”.

El Estatuto también establece que el Presidente de la Asamblea Nacional es “el legítimo Presidente encargado” del país.

Guaidó indicó en su mensaje que la situación del país es “insostenible”.

“El 2021 será, y escuchen bien, un cierre de un ciclo histórico de más de 20 años y se dará un nuevo inicio de una nueva Venezuela”, afirmó Guaidó.

El también presidente de la Asamblea instruyó a los diplomáticos y diputados fuera del país iniciar una “ofensiva diplomática para garantizar que la mayor cantidad de países desconozca la farsa que pretenden instalar el próximo 5 de enero”.

Indicó que una línea fundamental de su mandato es la creación y ejecución de una Comisión Especial que refuerce el trabajo y avance en materia de justicia universal y Responsabilidad de Proteger.

“Ofrezco hacer todo lo que esté a nuestro alcance para lograr forzar una solución política, porque sabemos además que hoy la dictadura no saldrá voluntariamente del poder”, indicó Guaidó.

El presidente encargado convocó a los venezolanos para al 5 de enero a “alzar la voz en las calles de Venezuela y el mundo” para pedir el cumplimiento del “mandato popular”.

Fallas en la estrategia y desacuerdo

Para Ricardo Sucre, politólogo de la Universidad Central de Venezuela, este nuevo movimiento que realizó la oposición es “insistir en un error”. Sin embargo, indicó que “era la opción lógica dentro de su estrategia”, que a su juicio nunca favoreció.

El experto explicó a la VOA que cuando se aprobó un Estatuto en el 2019, se confiaba en que “(Nicolás) Maduro saldría pronto” y el Estatuto “de alguna manera tenía el respaldo de la fuerza”. Pero ahora, hay “un ambiente de mucha mayor debilidad política” para la oposición.

Ríos consideró que si la Asamblea Nacional original “no fue muy práctica”, esta nueva versión a través de una Comisión Delegada será “muy limitada”.

“Más allá del simbolismo político, creo que en términos prácticos es nulo”, afirmó.

Sobre el llamado que hizo Guaidó para el 5 de enero, considera que la gente lo va ver con distancia: “Algún sector responderá, pero yo pienso que el grueso de la población va ser indiferente a esta estrategia”.

La aprobación de esta reforma no llegó por consenso dentro de la oposición. La fracción parlamentaria del partido Acción Democrática, un partido con décadas de tradición en el país, decidió salvar su voto durante la aprobación.

En un comunicado, explican que si bien asumen la continuidad de las funciones constitucionales de la Asamblea, tiene “observaciones de fondo importantes” sobre la reforma.

Una de ella, agregan, es que creen que la mejor fórmula para garantizar de la continuidad de la Asamblea es con “la aplicación plena de sus órganos y funciones”. Ratifican, sin embargo, su apoyo al presidente encargado de Venezuela y del Parlamento, Juan Guaidó.

Otra de las fracciones parlamentarias, la 16 de julio, también expresó su rechazo a la “reformulación de la ruta hacia la transición” y el cambio “sobre el itinerario de democratización, que originalmente fue establecido”, refiriéndose a proclama del “cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

A pesar de que comparte la decisión de la continuidad constitucional de la Asamblea, explican en un comunicado, que está “obligada a realizar de manera urgente y perentoria, una agenda ciudadana para el ceses de la usurpación y la liberación del pueblo”.

Para Pablo Andrés Quintero, politólogo y consultor político, este movimiento es una estrategia de una sola tolda política, lo que se habría demostrado no solo en estos desacuerdos expresados públicamente.

Señaló además que hay una cantidad de argumentos jurídicos para poder llevar a cabo esta continuidad que “están sujetos a múltiples interpretaciones”.

A su juicio es una estrategia “un poco forzada”.

“Mantener la continuidad administrativa y el apoyo a Juan Guaidó lo que hace es que precisamente se dinamite el año que viene la Asamblea Nacional”, indicó a la VOA Noticias.

Para Quintero, además, la consulta popular de este mismo mes no fue un respaldo a la continuidad, pues esta cuestión no estaba siendo consultada de forma tácita y explícita.

Expuso que en este panorama, quien controla los poderes públicos en Venezuela es el gobierno en disputa y “la gente está por un lado y los partidos por otro”.

“Si tú no tienes poder real, no puedes hacer nada. Podrán nombrar una Comisión Delegada, podrán nombrar un enlace, un equipo de diputados, pero eso no sirve”.

Consideró además que las probabilidades de una Asamblea virtual en el exilio por parte de Guaidó es “demasiado alta”. “En primer lugar hay un desgaste progresivo  desde el año 2018, con esto de la Asamblea Nacional y el apoyo al Guaidó. Y también porque el chavismo va buscar forma de poner fin a este juego”.

“Si tu realmente te replanteas otra estrategia, que contemple un poco más la realidad y no la virtualidad, es probable que la oposición pueda reorganizarse”, concluyó.

Comments

comments