A las críticas expresadas por la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, se suman las de la exdefensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, y la coalición Marea Socialista. Afirman que el “legado de Chávez” está en riesgo

 

Deserciones, polémica y disenso. Esos tres elementos marcan la agenda de un sector oficialista venezolano que se muestra cada vez más renuente a la posibilidad que se active la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) promovida por el presidente Nicolás Maduro.

Exministros, la exdefensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, y la propia fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, han manifestado su rechazo a la iniciativa por considerarla contraria a los principios de la democracia participativa.

A este grupo se unió recientemente el general (r) Ángel López Ramírez, quien hasta el pasado 7 de junio se desempeñó como Secretario del Consejo de Defensa de la Nación (Codena), ente de asesoría al Estado en materia de resguardo de la soberanía. El exefectivo castrense también expresó inconformidad- a través de una carta publicada en su cuenta de Twitter- ante un eventual cambio al texto fundamental.

Las razones esgrimidas por los ahora adversarios de Maduro no se limitan al terreno legal, sino al político. Ramírez y Ortega Díaz aluden que la propuesta de nueva Carta Magna va en contra “del legado de Hugo Chávez”, afirmación compartida por seguidores del fallecido gobernante, pero que se han desvinculado del proyecto madurista ante los innegables embates de la crisis que atraviesa el país.

“Aumenta el número visible de ´traidores´. Se sorprenderían que lo que interpretan como traición es el sentir mayoritario del pueblo”, escribió Ramírez en su cuenta de Twitter. El mensaje evidencia el creciente malestar en las filas del chavismo ante la imposición de la ANC.

Los integrantes de Marea Socialista y la Plataforma en defensa de la Constitución no se quedan atrás. El politólogo Nicmer Evans aseguró que Maduro incurrió en “fraude” al impulsar un proyecto que da paso a una nueva Carta Magna.

A pesar de los contundentes mensajes dirigidos al Gobierno, ninguna de estas figuras claves en la administración de Chávez ha pasado a la oposición, y rechazan que se les pueda acusar de “saltatalanqueras”, expresión que se usa para definir a quienes han cambiado radical y sorpresivamente de simpatía política.

“La gente espera más deserciones”

El politólogo Édgar Gutiérrez afirmó que en las filas del chavismo no están preparados para una ANC. “Hay una fractura importante en las filas del chavismo. La gente espera más deserciones”, expresó.

Revisó la actuación de Ortega Díaz en los últimos dos meses, y precisó que el apoyo que pueda recibir de otros sectores oficialistas será preponderante en este momento histórico.

“Ella tiene rato construyendo su deslinde, daba señales al no apoyar juicios que violaban derechos humanos. Ortega Díaz pasó a la ofensiva. Dependerá del respaldo que consiga en algunos sectores del chavismo para que sus acciones conlleven a algo en específico”, puntualizó.

“El último capítulo”

Los dos meses ininterrumpidos de protesta, la cruenta represión, y la reacción ciudadana podrían interpretarse, según Gutiérrez, como el último capítulo del chavismo-madurismo al frente del Ejecutivo.

“Estamos al borde de una transición, buena o mala, pero esto no dura mucho más. O se quiebra por completo, o por el contrario el madurismo le da vueltas para llegar a una abierta dictadura, más represiva y sanguinaria”, apuntó.

La participación militar no está exenta ni ausente en el conflicto. “Ellos están en el centro político. Su actuación también será determinante, de hecho, es evidente las divisiones en el sector militar: Padrino da una orden, Reverol dice otra cosa, el secretario del Codena renuncia al cargo por no estar a favor de la Constituyente. Algo fuerte está pasando en la institución castrense”, manifestó.

CNE inicia preparativos

De momento, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ya inició los preparativos para las elecciones del 30 de julio. Se conoció que el presupuesto fue autorizado con pasmosa rapidez, destino que no corrieron la propuesta de referendo revocatorio ni los comicios regionales que permitirían la escogencia de gobernadores en 2016, por “falta de recursos”.