Venezuela nunca fue consistente y debe esperar cuatro años más para demostrar porqué es considerada una potencia mundial en béisbol. Foto: EFE.

A mediados de febrero, cuando las selecciones participantes del Clásico Mundial de Béisbol debían entregar a MLB sus nóminas oficiales, se produjo en Venezuela una suerte de “novela culebrera” con la supuesta salida de Omar Vizquel del banquillo tricolor. Sí, Vizquel, quien había sido anunciado como mánager, salía de la selección.

Rumores de todo tipo llegaron a las redes sociales. Las interrogantes no se hicieron esperar. ¿Quién lo reemplazaba? ¿Por qué lo sacaron? ¿Se peleó con Carlos Guillén? ¿Fue porque Vizquel nombró a Empresas Polar en una rueda de prensa y el Gobierno venezolano era el patrocinante principal?

Guillén, gerente de la selección, emergió pocas horas después a desmentir que Omar Vizquel estaba fuera de la selección. Dijo que solo fue un rumor “mal intencionado”. Sin embargo MLB, a través de su oficina de prensa, confirmó que Eduardo Pérez (coach de banca), era quien aparecía como estratega en la plantilla oficial, no Vizquel. ¿Entonces? Guillén respondió que hubo un error en el correo electrónico que se envió al comité organizador.

Dimes y diretes

Allí no quedó todo. Y aunque la gente quería concentrarse en lo meramente deportivo… llegó el segundo capítulo de la novela. Asdrúbal Cabrera decidió no representar a Venezuela y llamó desde “irresponsable” hasta “falto de palabra” a Guillén por no dejarle bien claro su labor dentro del equipo. De Vizquel dijo que era un “títere”. Más tarde, Miguel Cabrera salió a defender a Omar Vizquel.

Se acabaron las novelas, pero el 10 de marzo comenzó el reality show. Los criollos cayeron 11-0 vía nocaut ante Puerto Rico. El día siguiente vencieron a Italia, la selección más débil del grupo, 11-9 en entradas extras. Después perdieron ante México y clasificaron a segunda ronda por diferencial de carreras.

En la segunda ronda, perdieron los tres encuentros con otra paliza de Puerto Rico. Venezuela nunca fue consistente ni ofensivamente, ni con el pitcheo, que desde antes de arrancar el torneo ya generaba dudas. Vizquel dijo en rueda de prensa que la actuación fue “lamentable”.

Amén de que se haya equivocado par de veces en la continuidad o no de los lanzadores, creo que el peso total del fracaso no debe recaer sobre Vizquel. Ese equipo tenía talento, pero la ansiedad, el deseo de demostrar más de lo que podían hacer, les pasó factura. Había más una presión deportiva que cualquier otra cosa.

¿Y por qué si son profesionales? No es lo mismo un equipo que una selección, los colores del país pesan. Con esto no estoy insinuando que no querían sudar la camisa ni que no estuvieran comprometidos, nada de eso, simplemente pienso que se metieron en una presión innecesaria, incluso antes de comenzar el Clásico.

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