El artista venezolano se mudó a Panamá para continuar con su carrera musical, retomar su faceta de animador y contribuir con su aporte por una mejor sociedad

Tenía 17 años de edad cuando tomó el micrófono para cantar el tema “Sin rencor” de la banda venezolana Gran Coquivacoa, en su primera presentación en vivo. Lo hizo para suplir el puesto del vocalista de la banda de su padre. Las manos le temblaban, pero desde ese momento supo que quería convertirse en cantante. En la familia de Jesús Alberto Ochoa todos sienten un gran amor por la música, su papá es gaitero y sus hermanos también tienen talento para el canto, pero fue Jesús Alberto quien decidió forjar una carrera artística profesional que ya casi suma 25 años.

“Me fui a Caracas, participé en concursos de canto, luego entré a formar parte de la banda Los Melódicos, después a la Orquesta Las Vibraciones y de ahí conocí a Porfi Baloa, director de Los Adolescentes. A partir de ese instante mi vida cambió”, cuenta Ochoa, originario de Valencia. Hace cuatro meses llegó a Panamá buscando nuevos horizontes. En su currículo no solo figura su participación como cantante de la banda Los Adolescentes, un hecho que marcó un antes y un después en su trayectoria, también ha trabajado como actor, animador y productor de eventos con su compañía Grupo Empresarial Más que Música.

Al Istmo llegó dispuesto a seguir haciendo lo que más le gusta: cantar. Junto a su orquesta, formada por músicos panameños y venezolanos, ha interpretado los hits más recordados de Los Adolescentes, la banda que sonó en la década de los noventa y despertó el furor de las fanáticas con los temas “Persona ideal”, “Anhelo”, “Hoy aprendí”, “Mi error”, entre otros. Ochoa visitó más de 20 ciudades de Estados Unidos y Europa. “Fue un fenómeno, los aeropuertos estaban llenos de seguidoras que nos esperaban para recibirnos. Tocamos en Japón y en el Madison Square Garden”, recuerda. El éxito de la banda le abrió las puertas a la actuación con el papel de Santiago en la mini serie juvenil “Jugando a Ganar”, transmitida por Venevisión y también por el canal panameño Telemetro. Luego participó en las telenovelas “Ciudad Bendita” y “Cosita Rica”. “Viajamos mucho pero curiosamente nunca vinimos a Panamá, lo que no quiere decir que los panameños no conozcan los temas de Los Adolescentes. Muchos me han dicho que sí los recuerdan, por eso creo que aquí hay muchas oportunidades en el campo artístico”.

Ochoa y su banda también rinden tributo a diversos artistas en sus presentaciones, en diciembre tocarán los temas de Marc Anthony en un show en honor a las madres y luego cerrará el año con un concierto en el hotel Hilton. Cuando se sube al escenario el venezolano canta y baila en un performance que combina la salsa casino, un estilo de baile de origen cubano, y la línea puertorriqueña, otro género salsero.

“Soy pionero haciendo las dos cosas, incluso lo hice en un programa de televisión aquí en Panamá, visualmente es muy atractivo ver a dos personas bailando mientras suena la música”, comenta el artista, quien ya comenzó a planear un reencuentro con Los Adolescentes en Panamá. Actualmente promociona su sencillo “Me voy pa Rubio” y asegura que ha sido bien recibido en las estaciones locales de radio.

Hombre de fe

La palabra “Dios” se cuela repetidas veces en la conversación. Ochoa le agradece cada uno de sus pasos y considera que a lo largo de su vida artística y profesional ha sido su principal sostén y equilibrio.  “En esta carrera hay que tener mucha fuerza de voluntad y sortear los obstáculos. Uno se cae muchas veces. He vivido muchas cosas y de no haber sido por la compañía de Dios, hubiese caído en cualquier vicio”, afirma. Tener fe y determinación por lo que se quiere fue una de las enseñanzas que heredó el cantante de sus padres. Hoy en día la transmite a sus hijos, dos adolescentes que también han escogido pertenecer al mundo artístico, Kevin y Kenett.

Además de continuar  su carrera como cantante y productor de eventos con su empresa personal, Ochoa se ha planteado llevar a cabo una iniciativa para agradecer a los panameños que han recibido a los venezolanos con los brazos abiertos. Se trata de un proyecto llamado “Manos venezolanas” que promete enviar un mensaje de conciencia a los ciudadanos con respecto a la recolección de la basura. “Esto es un problema de todos, no solo hay que evitar tirar basura en la calle en forma desordenada, sino también respetar al trabajador que recoge la basura. Ya hemos tenido reuniones con la Alcaldía de Panamá para aliarnos con ellos”, dice con aspecto jovial.

En pocas palabras:

Una comida: la pasta
Un lugar: el cielo
Un libro: la Biblia
Un cantante o grupo musical: Juan Luis Guerra
Una frase: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece

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