El Embajador de México ante la OEA, Luis de Alba (d), pide la palabra este martes 28 de marzo de 2017, durante la sesión extraordinaria sobre la situación en Venezuela, gracias al apoyo de 20 de los 34 países miembros, y a la que se opusieron 11 naciones, en Washington, DC (EEUU. La sesión se inicio dos horas más tarde de lo previsto, después de que Venezuela, con el apoyo de Bolivia y Nicaragua, tratara de impedir la celebración alegando que la reunión viola el principio de "no intervención en los asuntos internos de los Estados miembros". Para celebrar la sesión eran necesarios 18 votos y hubo 20, ya que Belice y Guyana se sumaron a los 18 países que habían solicitado la sesión: Canadá, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Barbados, Bahamas, Santa Lucía y Jamaica. EFE/LENIN NOLLY.

El Gobierno de Venezuela se enfrenta a una mayoría de países en la Organización de Estados Americanos (OEA) determinados a acordar “soluciones diplomáticas” para mediar en la crisis política y social del país pese al rechazo frontal de Caracas.

Veinte países de los 34 miembros activos de la OEA (Cuba no participa desde 1962) consensuaron este martes una declaración conjunta en la que se comprometen a concretar una hoja de ruta “en el menor plazo posible” para “apoyar el funcionamiento a la democracia y el respeto al Estado de Derecho” en Venezuela.

El texto, al que tuvo acceso Efe, solo tiene tres puntos y no incluye las demandas de fijar un calendario electoral, liberar “presos políticos” y respetar las decisiones de la Asamblea Nacional de Venezuela -de mayoría opositora-, que sí recoge la declaración conjunta de 14 países publicada el pasado jueves y que este martes no se votó.

A esos 14 -Canadá, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay- se sumaron en el texto de este martes Jamaica, Santa Lucía, Barbados, Bahamas, Belice y Guyana, que permitieron además en un voto anterior que se celebrara la sesión pese a la oposición de Venezuela.

El texto de los 20 no se sometió a votación en la reunión de este martes porque solo es el cimiento de una resolución más concreta que estará lista en los próximos días y, de aprobarse, establecerá un mecanismo de seguimiento a la situación en Venezuela.

Así lo explicó a los periodistas el embajador mexicano en la OEA, Luis Alfonso de Alba, a quien se le atribuye el liderazgo del grupo de países “preocupados” por Venezuela, que han pasado de ser 14 a 20 en pocos días.

De Alba fue, junto con los representantes de EE.UU., Canadá y Paraguay, el más crítico con Venezuela, un país donde considera que hay una alteración “al orden democrático” y falta de respeto a los derechos humanos.

Su propuesta, de la que ahora deberá convencer al resto del grupo, es que la OEA analice periódicamente, con plazos no mayores a un mes, la situación en Venezuela y la evolución de los distintos esfuerzos de mediación que se den entre el Gobierno y la oposición.

Sus comentarios le valieron una dura respuesta por parte del viceministro venezolano para América del Norte, Samuel Moncada, nombrado ayer nuevo embajador en la OEA en reemplazo de Bernardo Álvarez, fallecido el pasado noviembre.

“Venezuela necesita un grupo de la OEA como México necesita el muro”, le espetó Moncada, en referencia al muro que ha ordenado construir el presidente de EE.UU., Donald Trump, en la frontera con México y que ha abierto una crisis sin precedentes entre ambas naciones vecinas.

Esa fue solo una de las duras críticas que Moncada fue lanzando país por país después de oír las intervenciones de todos los Estados sobre Venezuela, un repaso que no pudo continuar porque varios países, entre ellos México y Canadá, pidieron a la Presidencia de turno del Consejo (Belice) que cerrara la sesión.

De Alba fue el más contundente al levantarse de su asiento y decir que, si Venezuela no cesaba en sus ataques a los países, él abandonaría la sala, algo que aplaudieron numerosas delegaciones.

Tras la sesión, De Alba declinó responder a Moncada sobre el muro, pero la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, sí se refirió al tema en una rueda de prensa en la OEA.

“México tendrá que ver por qué se siente ofendido, nosotros nos solidarizamos con el muro, dijimos que era un muro a toda Latinoamérica”, defendió la canciller, que ayer ya expuso en otro Consejo Permanente su total rechazo al “intervencionismo” de los países de la OEA en los “asuntos internos” de su país.

Venezuela, y sus grandes aliados en la OEA, Bolivia y Nicaragua, argumentan que en varios países del continente hay violaciones de derechos humanos y de la democracia a las que no se les presta atención en el organismo.

Moncada, en sus dardos a los países que firmaron el texto sobre Venezuela, criticó que el Gobierno de Brasil “sea fruto de un golpe de Estado” y emplazó a Colombia a “parar la producción de cocaína” si de verdad quiere ayudar a Venezuela.

Ambas partes, tanto Venezuela como los países que quieren mediar en sus crisis, dejaron claro que la sesión de este martes solo es el principio de un pulso en el que ninguno de los dos lados está dispuesto a ceder.

Venezuela ha pedido ya varias sesiones en la OEA, una para evaluar la actitud “ilegal” del secretario general, Luis Almagro, quien este martes expresó su total apoyo al texto de los 20 países, celebró los “pasos gigantescos” dados, así como el “clamor continental de Alaska a Tierra del Fuego” respecto de la situación venezolana.

Las otras reuniones solicitadas por Venezuela serán sobre “los acuerdos de paz en Colombia”, “la inmigración latinoamericana en EE.UU. y el muro” y “la afectación del cambio climático a los países insulares”.

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