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Es el caso de una familia migrante que huyó del asedio de bandas criminales del régimen en el estado Lara, sin embargo, en Panamá no han podido acceder a empleos estables ya que no han logrado su legalidad.

Esta familia explicó, en esta entrevista exclusiva para El Venezolano de Panamá, que cuentan con muchos valores familiares e integridad para aportar a Panamá con su trabajo y esfuerzo. A continuación, la entrevista a José Gabriel Alejos, venezolano, residenciado en el sector Betania de la capital panameña.

¿Qué condiciones tenías en Venezuela, y por qué decidiste emigrar?

Emigré por mi familia. Nosotros en Venezuela vivíamos en Cabudare, estado Lara y desde el año 2014 comenzamos a vivir una vida de tensión, porque vivíamos totalmente hostigados por grupos violentos de la dictadura que amenazaban a todos los que se oponían y hacían protestas contra el régimen.

Llegó un momento en el que nos tenían ubicados y pasaban días rodeando en motos nuestras casas y hasta disparaban al aire para amenazarnos. Esa tensión, realmente me hizo pensar junto a mi esposa, que nuestra integridad física estaba por encima de cualquier cosa, además de ver a mis hijas crecer en un sitio donde yo tenía el temor diario de tener que salir sin saber lo que me podía pasar ¡estábamos indefensos!

¿Cuántas personas viven contigo y en qué condiciones se encuentran?

Llegamos a Panamá en el 2016 la familia completa, esposa y dos hijas menores. En cuanto a la parte legal, desde que llegamos nos acogimos a la solicitud de condición de refugio, ya que no teníamos la capacidad para sacar ningún otro trámite. En septiembre de 2020 nos negaron la solicitud de refugio, e intenté un recurso de apelación que también fue negado por la Oficina Nacional de Atención para el Refugiado, ONPAR.

En este momento lo que anhelamos es legalizarnos, no queremos seguir sin documentos porque nos ha traído dificultad para obtener un trabajo estable. Desde que estamos en Panamá nunca hemos coincidido en que mi esposa y yo tengamos al mismo tiempo trabajo, por lo que no hemos podido surgir, solo nos hemos mantenido con lo mínimo, no tenemos camas, dormimos con los colchones en el suelo, porque nunca hemos tenido la posibilidad de acceder a un empleo formal.

 ¿Cuál es tu potencial y valores como trabajador?

Aunque mi esposa y yo somos abogados y no podemos ejercer nuestra profesión, considero que somos personas trabajadoras y comprometidas con nuestras familias, valoramos mucho el respeto y la honestidad. En el trabajo nos gusta aportar ideas, vamos más allá de lo que se nos pide, ya que así se nos formó en el hogar.

¿Qué le ofreces a Panamá?

Mi familia y yo le ofrecemos a Panamá todos los principios y valores que he adquirido durante toda mi vida, desde el punto de vista de familia y de Dios. Le ofrezco a Panamá lo más sagrado que son mis hijas, criadas con valores.  A pesar de haber llegado pequeñas, ellas ven y valoran nuestro ejemplo de honestidad y trabajo esforzado para mantenerlas, nos dirigimos a los demás con mucho respeto.

¿Cuál es el empujón que te hace falta para estabilizarte?

La legalidad, lo hemos anhelado desde que llegamos a Panamá hace 6 años, porque nos daría la oportunidad de estabilizarnos como familia y planificar nuestro futuro. Estando con un trabajo ambos, podríamos surgir y aportar al país. En este momento la legalidad es indispensable porque conllevaría a otro tipo de oportunidades que puedan nacer para mi familia, sin duda estableceríamos compromisos más fuertes con Panamá, es decir, podemos tener las mismas condiciones que cualquiera para abrazar las oportunidades.

Nos hemos adaptado e integrado a Panamá como familia, mi hija mayor llegó con 7 años y la menor 4 años, toda su educación y amistades las han tenido en Panamá, tienen amigos y han podido relacionase muy bien, no han sufrido rechazo, mi esposa y yo nos hemos integrado a organizaciones comunitarias.

 

 

 

 

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