Dolientes en Irán recuerdan el 11 de enero de 2020 en Teherán a sus familiares y otras víctimas del avión ucraniano derribado por los militares iraníes.

El presidente Donald Trump dijo que es indiferente a la perspectiva de conversaciones con Irán después de dos semanas de ataque mutuos y la imposición de nuevas sanciones contra la economía iraní.

Su asesor de seguridad nacional, Robert O’Brien, dijo el domingo al programa Face the Nation de la cadena CBS que a Irán “se le está ahogando” y que las autoridades estadounidenses ven una oportunidad de intensificar las presiones contra los líderes del país y dejarlos sin otra opción que negociar.

“En realidad, me importa poco que negocien”, dijo Trump el domingo en un mensaje en su cuenta de Twitter. “Eso les corresponde a ellos, pero no armas nucleares y no matar a sus manifestantes”.

Protestas antigubernamentales volvieron a estallar en Irán el domingo por la noche por segundo día consecutivo contra los militares, que primero negaron haber derribado un avión de pasajeros ucraniano la semana pasada en que murieron las 176 personas a bordo.

“Nos están mintiendo con que nuestro enemigo es Estados Unidos, nuestro enemigo está aquí”, gritaba un grupo de manifestantes en el exterior de una universidad de Teherán.

Videos mostraron a manifestantes en otros lugares de la capital y otras ciudades iraníes.

Policías vestidos de negro, con cascos antidisturbios, se concentraron en la icónica Plaza Azadi, al sur del centro de la ciudad, y otros lugares principales. La policía estuvo equipada con cañones de agua y bastones y escopetas de pintura, para marcar a los manifestantes.

En un emotivo discurso ante el parlamento, el jefe de la Guardia Revolucionaria se disculpó por el ataque de misiles que derribó al avión ucraniano e insistió que fue un trágico error.

“Juro a Dios todopoderoso que yo hubiera querido estar en ese avión y morir con ellos en lugar de ser testigo de ese trágico incidente”, dijo el general Hossein Salami. “Nunca me he sentido tan abochornado en mi vida”.

El canciller iraní, Mohammad Javad Zarif, expresó en Twitter su “profundas disculpas” por derribar el avión ucraniano, pero señaló que “un error humano en un momento de crisis causado por el aventurismo de Estados Unidos llevó al desastre”.

O’Brien rechazó las disculpas de Zarif en una entrevista con la cadena Fox el domingo, diciendo que Irán primero cubrió sus acciones y después alegó que el avión se internó en una zona militar. Agregó que Irán debe investigar el incidente, disculparse por él, pagar compensación a las familias de las víctimas y “asegurar que nunca vuelva a suceder”.

El sábado en Teherán, los manifestantes se reunieron cerca de universidades, pidieron la renuncia del líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y cantaron “¡Abajo los mentirosos!” y “¡Muerte al dictador!”

El servicio persa de la VOA reportó que las protestas se propagaron a otras áreas de Irán, entre ellas la ciudad de Isfahan, la tercera del país.

Las protestas del sábado tuvieron lugar dos meses después de que Irán reprimió masivas manifestaciones contra el gobierno, desatadas por un aumento de los precios de la gasolina. Irán se negó a divulgar una cifra de muertos, pero según Amnistía Internacional, más de 300 personas perecieron.

También el sábado, la Guardia Revolucionaria e Irán admitió que derribó por error el avión de la aerolínea ucraniana.

El incidente tuvo lugar pocas horas después de que Irán lanzó un ataque de misiles balísticos contra dos bases en Irak donde hay destacados soldados de EE.UU., como respuesta a una acción estadounidense ordenada por Trump que eliminó al jefe de la Fuerza Quds iraní Qassem Soleimani, en el aeropuerto de Bagdad.

Un equipo de funcionarios canadienses viajaba este lunes a Irán para trabajar con familiares de las víctimas, identificar restos y repatriarlos. Este equipo también asistirá en la investigación.

De los 176 muertos en el avión, 57 eran canadienses.

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