Los alcaldes Alfredo Ramos, Gustavo Marcano, Ramon Muchacho y David Smolansky fueron destituidos y sentenciados a casi año y medio de prisión. Fotos: Cortesía.

La MUD preinscribió candidatos para los comicios regionales del 10 de diciembre. El reto de la coalición es ganar la mayoría de gobernaciones, con la sombra de la destitución y persecución de alcaldes unitarios

 

 

El camino para la restitución de la democracia en Venezuela sigue siendo borrascoso. Los cuatro meses de protestas contra la administración de Nicolás Maduro dejaron al menos 124 fallecidos, y la crisis económica se profundizó con el repunte en el precio del dólar paralelo.

Después de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) las posibilidades de un viraje en el modelo de gobierno son prácticamente nulas. El mecanismo que permitirá la redacción de una nueva Carta Magna nació viciado y con la sombra del fraude a sus espaldas; versión respaldada por la empresa privada Smartmatic, encargada del conteo y totalización de los sufragios, que denunció cambios en los resultados por parte de la directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE).

El oficialismo arrecia en verbo y acción. Sus víctimas más recientes han sido cuatro alcaldes opositores destituidos y sentenciados a casi año y medio de prisión. Los mandatarios locales: Gustavo Marcano (Lechería, Anzoátegui), Alfredo Ramos (Iribarren, Lara), Ramón Muchacho (Chacao, Miranda) y David Smolansky (El Hatillo, Miranda) sintieron el peso de una justicia partidista solo por el hecho de permitir concentraciones y marchas en las localidades que dirigían.

Las protestas en la calle perdieron terreno en las últimas dos semanas. Los rumores de conversaciones para afinar candidaturas de cara a las elecciones regionales del 10 de diciembre generaron rechazo e indignación entre los ciudadanos que demandan un cambio político inmediato.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció su participación en la contienda y preinscribió a sus abanderados. Alegó que esto es un mecanismo de lucha para “no convalidar ni fortalecer a la dictadura”.

El reto de la coalición es ganar la mayoría de gobernaciones, pese a la afrenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra los burgomaestres unitarios.

El totalitarismo avanza con represión y persecución

Totalitarismo afianzado con represión y persecución es el escenario que avizora el analista político y organizacional, Víctor Maldonado. La celebración de los comicios de la ANC y la juramentación de los 545 corredactores del nuevo texto fundamental del país constituyen “un golpe de estado, el avance del totalitarismo y la imposición del modelo cubano”.

Cuestionó que las fuerzas contrarias a Maduro se midan en la jornada que permitirá elegir a los 23 gobernadores del país. “Incurrieron -los sectores de oposición- en un gran error comunicacional: no saben cómo explicarle a la gente cuáles serán las ganancias al acudir a las regionales, además le conceden tiempo al Gobierno para ir imponiendo la ANC, y legitimidad en las decisiones que esta  emane. No se puede durar 120 días gritando ´cambio´, y de un momento a otro pasar a la necesidad de ganar espacios”, enfatizó.

Agregó que la ANC se apoderó de todas las atribuciones que le correspondían a la Asamblea Nacional (AN), por lo que no cree posible una convivencia entre ambas instituciones. Recomendó a la dirigencia opositora definir estrategias que conlleven a la materialización de un nuevo Gobierno.

“Deben unir  a todos los sectores que se oponen a Maduro, dejar a un lado la improvisación y asumir con seriedad el desafío que es para el país la instalación de la ANC”, sentenció el también docente de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

“La gente que pasa hambre no puede esperar”

En Venezuela hay gente que demanda libertad, y también existe otra que aboga por alimentos. Algunos productos básicos reaparecieron en supermercados y farmacias, pero a precios inaccesibles. El salario mínimo está depauperado y es insuficiente para cubrir las necesidades básicas.

Maldonado aseveró que Maduro y su tren ejecutivo saben que la mala situación económica es su “talón de Aquiles”, pero no diseñan medidas para mejorar la calidad de vida del venezolano.

“El Gobierno no está enfocado en atender la hiperinflación, ni la escasez, tampoco la distorsión que genera el tipo de cambio. La gente que pasa hambre no puede esperar, como tampoco el enfermo que requiere las medicinas para su tratamiento, ni las personas que están desempleadas. El sentido de urgencia es desde la economía”, atinó el especialista.

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