A través de su editorial, el periódico  Perú 21 refuerza la bienvenida que le da su país a los venezolanos, luego de un par de incidentes aislados de delincuencia protagonizados por venezolanos en Perú, que ha desatado una brutal campaña xenófoba en contra de los suramericanos.

Al respecto el editorial dice categóricamente: “Creemos que las fronteras son líneas políticas trazadas en la geografía para poder organizar mejor la gestión de cada territorio. Pero si un país hermano, como Venezuela, está bajo el yugo más cruel, nuestro país tiene que ser un remanso de oportunidades para todos aquellos que vengan a forjarse un futuro diferente. Este siempre ha sido un país de migrantes y no tiene por qué dejar de serlo ahora que tanto nos necesitan”.

A continuación el editorial:

Bienvenidos los venezolanos

“Son víctimas de una dictadura socialista y asesina que ha llevado los propios cimientos de su nación al colapso: en Venezuela no hay, literalmente, qué comer”.

En las semanas recientes, dos hechos criminales aislados han azuzado una llama xenofóbica que venía ya encendiéndose en nuestro país desde hace algún tiempo: son ya 400 mil los venezolanos que habitan en nuestro territorio y este número ha despertado miedo e intolerancia entre muchos de nuestros compatriotas. Estos temores, por supuesto, se han hecho más grandes en la medida en que –irresponsables– líderes de opinión los han estimulado.

Lo primero que debemos decir es que los venezolanos que han llegado al Perú no lo han hecho por su sazón ni por su gente amable; son víctimas de una dictadura socialista y asesina que ha llevado los propios cimientos de su nación al colapso: en Venezuela no hay, literalmente, qué comer ni tampoco medicinas para sanar a los enfermos. Quienes dejan su tierra lo hacen buscando un futuro mejor para sus familias y –sin duda– lo hacen con pesar.

Esa historia de un éxodo en búsqueda de un mejor mañana, además, no nos es ajena: a partir de los años 80, fueron millones los peruanos que viajaron a distintas latitudes (entre ellas Venezuela) buscando lo que aquí no encontraban: una sociedad que les permita satisfacer sus deseos a base de trabajo honesto y sin distopías comunistas que, como cada vez en la historia, han destruido la economía del país en el que se aplican y por varias décadas.

Esto no significa, naturalmente, que permitamos que el país sea un patio trasero para que la delincuencia venezolana haga de las suyas. Para eso, sin embargo, está el sistema de migraciones que debe encargarse de conocer quién es cada migrante y nuestra Policía Nacional que hace su trabajo.

Recordemos que el “atraco” a Plaza Norte nunca ocurrió, porque las autoridades lograron detener el intento antes siquiera de que este haya comenzado.

En Perú21 creemos que las fronteras son líneas políticas trazadas en la geografía para poder organizar mejor la gestión de cada territorio. Pero si un país hermano, como Venezuela, está bajo el yugo más cruel, nuestro país tiene que ser un remanso de oportunidades para todos aquellos que vengan a forjarse un futuro diferente. Este siempre ha sido un país de migrantes y no tiene por qué dejar de serlo ahora que tanto nos necesitan.

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