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Llamado. Necesita un enfoque regional

Las cifras revelan asimismo un aumento en la cantidad de migrantes de nacionalidad venezolana que han llegado a través de la ruta del Darién. En 2017 se registraron 66 venezolanos, pero entre enero y septiembre de 2017 la cifra fue de 1.529

Nota de prensa

OIM Panamá

Este año, más de 91.300 migrantes (sobre todo de Haití) han hecho un largo viaje a través de la selva del peligroso Tapón del Darién rumbo a Panamá desde Colombia, con la esperanza de poder llegar a los Estados Unidos, Canadá o México, de acuerdo con datos del Servicio Nacional de Migraciones (SNM) de Panamá.  La cifra de los primeros nueve meses triplica el récord anterior de 30.000 en la misma ruta durante la totalidad del año 2016.

“Los cierres de fronteras y las dificultades económicas producto de la pandemia de COVID-19, han llevado a un aumento de la migración irregular’, dijo Santiago Paz, Jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Panamá. «Los migrantes caribeños y extrarregionales hacen el cruce en condiciones de alta vulnerabilidad y quedan expuestos a riesgos a lo largo de la ruta migratoria, en particular en el cruce del Tapón del Darién en la frontera entre Panamá y Colombia”.

Entre enero y septiembre de 2021, muchos de los 56.600 migrantes haitianos estuvieron acompañados por menores que habían nacido durante la travesía migratoria. Los migrantes también llegan desde Cuba (12.800), Venezuela (1.500) y desde numerosos países en Asia y África, entre ellos Bangladesh, Senegal, Ghana, Uzbekistán, India y Nepal.

Estos movimientos migratorios se desaceleran durante la temporada de lluvias (entre mayo y julio) pero las cifras de este año muestran un incremento a pesar del clima, lo cual plantea riesgos adicionales para los viajeros debido al aumento en el caudal de los ríos.

Los migrantes con frecuencia pasan por los países de Suramérica en los que trabajan por meses e incluso años. En una encuesta realizada por la OIM entre 732 migrantes que llegaron a Estaciones de Recepción de Migrantes (ERM) en la frontera con Colombia, un 43 por ciento dijo que su país de residencia habitual era chile, y un 20 por ciento dijo que era Brasil. Solamente el 14 por ciento dijo que usualmente residía en Haití.

Las cifras revelan asimismo un aumento en la cantidad de migrantes de nacionalidad venezolana que han llegado a través de la ruta del Darién. En 2017 se registraron 66 venezolanos, pero entre enero y septiembre de 2017 la cifra fue de 1.529.

Hay asimismo evidencia de un aumento en la cantidad de menores que llegan a Panamá a través de la ruta del Darién. Mientras que en 2017 los menores representaron un 2 por ciento de los movimientos migratorios a través de la frontera entre Colombia y Panamá, entre enero y septiembre de este año representan ya un 20 por ciento.

“Poder responder a las necesidades de los migrantes que transitan de manera irregular a través de Panamá plantea desafíos muy significativos sobre todo en relación a la existencia de fondos para hacerlo”, dijo Paz. “En tal sentido, hay una necesidad urgente de redoblar la coordinación entre los gobiernos y la cooperación internacional para poder responder a las necesidades humanitarias de la población en tránsito”.

En años recientes el gobierno panameño ha creado una infraestructura física e institucional para albergar temporalmente a la población en tránsito y atender las necesidades humanitarias de esta población migrante en aumento. Con apoyo técnico de la OIM y de otras organizaciones internacionales, Panamá ha instalado dos ERM, en donde los migrantes acceden a alojamiento y alimento y en donde se monitorean potenciales casos de COVID-19.

A través de su actividad de suministro de apoyo técnico al Gobierno de Panamá y a su presencia diaria en terreno, la OIM ha podido identificar las necesidades en la asistencia humanitaria brindada en los ERM de Darién, incluyendo la protección de los grupos vulnerables, albergues, agua y saneamiento, y acceso a servicios de salud. La OIM, junto a otras agencias y ONG internacionales está haciendo esfuerzos para complementar y mejorar la asistencia humanitaria brindada por el gobierno panameño a los migrantes.

“La situación que los migrantes irregulares en tránsito deben enfrentar en la región de América Latina y el Caribe debe abordarse a través de un enfoque regional y no puede ser la responsabilidad de un solo país”, dijo Paz. “El Pacto Mundial para una Migración Ordenada, Segura y Regular recomienda la cooperación entre los Estados para poder responder de forma inmediata y coherente a las necesidades de los migrantes en condición de vulnerabilidad y esta necesidad se hace especialmente evidente en el Tapón del Darién”.

 

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