Foto: Referencial / El Nuevo Herald

En estos días hay dos eventos de interés para la audiencia televisiva. El Oscar para los americanos, y “Las Voces del Hambre”, una serie noticiosa de la cadena Telemundo en Estados Unidos. Ésta última, de interés para el mundo entero, pero obviamente mucho más para nosotros los venezolanos. “Las Voces del hambre” puede verse por YouTube , para aquellos que no viven en los Estados Unidos.

Ésta serie (la que pasa Telemundo) es para quedarse con la quijada pegada del pecho durante toda su duración al aire. Y por más que uno esté enterado de lo que pasa en nuestro país, la capacidad de asombro no termina de coparse.

Mientras tanto, en los canales americanos, el interés de la audiencia es por la equivocación de una persona que dio el sobre equivocado a quien tenía que anunciar el ganador como “mejor película”. Esta noticia la dan en la mañana, a mediodía y en la noche. El fulano responsable de esta equivocación, de casualidad no se guinda del edificio más alto que exista en Los Ángeles. El auditor le arranca el sobre a Warren Beatty (el actor al cual le tocó decir lo que no era) como si hubiera cometido un crimen… Y esa escena la repiten y la repiten… y la vuelven a repetir.

Y del otro lado -el de Telemundo- transmiten la historia de lo que está pasando nuestra gente, COMIENDO DE LA BASURA. Aunque uno ya lo sabe, es espeluznante ver semejante atrocidad… Es entonces cuando uno dice: Son 2 mundos completamente diferentes. Uno de lujos y frivolidad y otro de hambre y miseria….

Y ahí es donde inevitablemente viene a la mente, que esos 2 mundos totalmente opuestos conviven en Venezuela… Igualito que entre los Oscar y la serie de Telemundo.

Mientras unos se pelean por un camión de basura, hay otros que pasan por la misma esquina en una 4×4 blindada, con vidrios ahumados y 40 guardaespaldas.

La gente ya ha “tomado” su restaurante que supuestamente le pertenece, para sacar de él, las sobras de lo que otros comieron. Nadie que no pertenezca al grupo “dueño” de ese local y su basura, puede meter la mano.

Si uno -el televidente- no soporta ver semejante desgracia, simplemente cambia de canal y se encuentra con el fulano despelote de los Oscar, donde hay tremendo “caos” pero en trajes de gala.

Y no es tan extraño después de todo. La gente sigue comiendo de la basura, mientras otros van a festejar a La Esmeralda los 15 de la hija, o el matrimonio del hijo de tal y cual.

Si a usted se le ocurre comentar: Pero bueno… ¿Cómo es posible que en Venezuela haya carnavales, cuando la gente se muere de hambre? NO faltará alguien que le conteste: Bueno…  ¿Y qué quieres tú? ¿Que la gente no se divierta?

Así que seguiremos viendo la noticia de la equivocación de los Oscar por lo menos durante 15 días más. A toda esa gente vestida por Gucci y Armani, desfilando una y otra vez por la alfombra roja, o comentando en los noticieros: “Que estabas haciendo tú cuando Warren Beatty dio como ganadora la película equivocada”

O -si queremos darnos cuenta de la cruda realidad-  ver la serie de Telemundo “Las Voces del Hambre”.

Eso pasa también en nuestro país: Solo que la realidad está en la calle, y si no queremos verla, simplemente sintonizamos el canal 8. Allí, la noche de los Oscar y Hollywood, se quedan pendejos. El país avanza a paso de vencedores…

Cariños y hasta la próxima….

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