Por: Dr.Blas Coletti Q.
Psiquiatra- psicoterapeuta

Blascoletti@hotmail.com

En situaciones como estas, es normal que emociones tales como el miedo, la rabia, la tristeza entre otras estén presentes en nosotros; así mismo se activan los mecanismos inconscientes que buscan proteger la psique del individuo (negación, omnipotencia, regresión, etc.) ante la angustia que se genera por la pandemia, y más aún, con la magnitud de esta, que estamos viviendo.

Ahora bien, veo que a nivel mundial, el despliegue de información y protocolos de acción médica ha sido importante, abundante y valioso; considero que también debemos tener en cuenta, siguiendo lo mencionado en el párrafo anterior, los aspectos relacionados a la salud mental, los cuales pueden empeorar la situación, dificultando las acciones, generando mayor sobrecarga de los sistemas de información y centros de salud, cabal cumplimiento de las medidas dictadas por los entes y autoridades de salud (como la cuarentena, por ejemplo), mayor desgaste del equipo sanitario y repercusiones sobre el monitoreo y control de los padecimientos crónicos de la población con las consecuentes descompensaciones de los mismos.

Voy a tratar de esquematizar las áreas de atención, en 4 puntos ( el orden no significa nivel de importancia)

1. LA POBLACION EN GENERAL:
El estrés como generador de síntomas, que en ocasiones puede simular y hacer pensar a la persona que está desarrollando el cuadro clínico del covid-19 o también insomnio, dolores musculares, irritabilidad, palpitaciones, taquicardia, entre otros . Tales personas necesitan ser escuchadas y atendidas, evaluar y entender la queja o la emergencia subjetiva (“la angustia”), lo que es fundamental, teniendo en cuenta que esto hace más difícil el confinamiento y tiene repercusiones importantes desde la perspectiva neuropsicoinmunologica. En este grupo entran también, las personas solas y adultos mayores que están cumpliendo la cuarentena acompañados de pensamientos y preocupaciones ante sus familiares, sus necesidades básicas y la posibilidad de la enfermedad y/o la muerte. Por último, sería importante considerar, hasta que punto el despliegue de los arriba mencionados mecanismos de defensa, están contribuyendo negativamente en el cumplimiento de la cuarentena.

2. EL AGOTAMIENTO POR ESTRÉS LABORAL:
En este punto debemos considerar al personal y equipo de salud en general, cada vez vemos más, a través de las redes sociales, como ese grupo se está desgastando y sufriendo las consecuencias, no solo físicas sino también emocionales de esta lucha; el miedo ante la posibilidad de contagio, los duelos tanto por los pacientes como por sus propios compañeros que han sucumbido ante la enfermedad, largas jornadas alejados de su familia, las condiciones de trabajo, la capacidad de los centros que se está viendo reducida, la falta o escasez de equipos y materiales adecuados, ver como empieza a escasear el material humano de relevo. Todas estas condiciones hacen necesaria la intervención de apoyo emocional y psicológico, ya que esto incide sobre su desempeño (cansancio, disminución en la concentración) y su salud. Ayudarles con técnicas como respiración, relajación, catarsis, entre otras, son necesarias.

3. LOS PACIENTES HOSPITALIZADOS:
Un punto bien álgido y quizás de más difícil abordaje, pero desde el punto de vista humano muy importante tiene que ver con los pacientes hospitalizados en salas de recuperación, con las angustias propias del momento que están viviendo, ante la posibilidad de la muerte, sin sus familiares y un personal que dadas las condiciones, no pueden dedicarle más tiempo que el necesario para el cumplimiento de las indicaciones médicas y la valoración clínica. Tanto ellos y los moribundos adolecen de un acompañamiento emocional.

4. LOS PACIENTES PSIQUIÁTRICOS:
Los pacientes que ya tienen un diagnóstico o aquellos con aparición de cuadros psiquiátricos nuevos; a quienes se les dificulta ya sea por, la cuarentena, dificultad en el acceso al transporte, temor al contagio, situación geográfica, etc. Personas tratando de cumplir una cuarentena con un familiar bajo una psicosis descompensada y síntomas delirantes, con temor ante la posibilidad de ser agredidos por su familiar enfermo, o aquellos tratando de contener al que manifiesta un delirio megalómano que lo hace creerse el elegido para salvar al mundo de la pandemia y que busca salir a predicar a una plaza; ¿Qué hacer?, establecer líneas de ayuda también para estos casos sería una posibilidad. Tengamos en cuenta que la gran mayoría de las emergencias psiquiátricas acuden a los servicios de urgencia de los hospitales generales, representando el 1al 10% de las urgencias generales.

En circunstancias como las actuales y reconociendo las limitaciones que tenemos es cuando más relevancia toman iniciativas como la declaración de intenciones de la convención de Caracas de 1990 y las propuestas de la OPS/OMS de capacitar a personal de atención primaria, médicos generales, enfermería, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales para el reconocimiento y manejo de las urgencias psiquiátricas; pero estamos a tiempo, sobre la marcha ayudando, también se enseña y se aprende.
De los pocos, somos muchos dispuestos a colaborar en este duro momento de la salud mundial.

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