El Grupo de Contacto Internacional (GCI) y el Grupo de Lima (GL), dos iniciativas políticas que buscan soluciones para la crisis que atraviesa Venezuela, se reunieron este lunes en las Naciones Unidas (ONU) y reafirmaron su compromiso por una solución pacífica a la situación, por lo que apuestan a una mayor coordinación, incluso con otros actores internacionales relevantes.

En conferencia de prensa, el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Néstor Popolizio dijo, respondiendo a una pregunta de la Voz de América, que esta reunión, la primera de su clase, muestra “la convergencia y la complementariedad” que hay entre ambos grupos.

El diplomático aseguró que entre los puntos básicos para ambos grupos está el seguir ejerciendo presión al gobierno en disputa de Nicolás Maduro y apoyar a los venezolanos en la búsqueda de una solución pacífica para que recuperen su democracia lo antes posible.

Resaltó que en el comunicado conjunto se menciona la crisis humanitaria en Venezuela y el éxodo masivo que ha generado, que según la ONU ya suma 3,7 millones de venezolanos fuera de su país. Popolizio aprovechó para solicitar a la ONU más ayuda y asistencia humanitaria no politizada para aliviar la crisis en Venezuela y para los países que han recibido a los refugiados venezolanos.

Por su parte, Roberto Ampuero, ministro de Relaciones Exteriores de Chile, señaló que era un buen día para quienes buscan una solución pacífica y política a la crisis venezolana. “Este grupo de países está enviando un poderoso mensaje a la comunidad internacional para apoyar este tipo de esfuerzos”, agregó.

En la reunión de este lunes, también participó la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, por parte del Grupo de Lima; y la jefa de la diplomacia europea Federica Mogherini, así como los ministros de Relaciones Exteriores de Portugal, Augusto Santos y Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, por parte del Grupo de Contacto.

Los acuerdos

En el comunicado conjunto leído por los cancilleres, los grupos reconocen que la solución debe ser venezolana, pero afirman que el “impacto regional de la crisis requiere que la región y la comunidad internacional jueguen un rol más activo para apoyar a un pronto regreso a la democracia en Venezuela”.

Es por ello que acordaron continuar una estrecha coordinación, incluyendo el acercamiento a otros actores internacionales relevantes para lograr una transición pacífica dirigida a elecciones libres y justas​.

De acuerdo a las declaraciones de Popolizio​, este acercamiento incluiría a países que apoyan al gobierno en disputa de Nicolás Maduro, pero no mencionó a ningún país en concreto​.

Ambos grupos además aseguraron que «continuarán trabajando juntos denunciando las violaciones de derechos humanos en el país» y que se compromente a continuar proporcionando asistencia humanitaria a los migrantes venezolanos.

Al ser cuestionado sobre el uso de la fuerza en este tipo de conflicto, Ampuero indicó que Chile no está de acuerdo con la interferencia militar de ningún país en ninguna parte del mundo, y que es por eso, en el caso de Venezuela, tampoco apoyan la de Cuba.

El GCI está integrado por Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Portugal, Suecia, España, Reino Unido, Costa Rica, Uruguay, Ecuador y Bolivia.

El Grupo de Lima, creado en el 2017, está formado por representantes de los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, que buscan salidas a la crisis venezolana.

Mogherini había dicho previamente que el GCI pretendía intensificar la coordinación con el Grupo de Lima, con los países de la Comunidad del Caribe (Caricom), así como con países de todo el espectro político, incluyendo a EE.UU., Rusia, China, Cuba, México y el Vaticano, en capacidad de crear un clima favorable para buscar una solución democrática a la crisis venezolana.

La situación en Venezuela se deteriora cada vez más, con visibles secuelas en el orden humanitario debido al colapso de servicios como la salud pública, así como por la falta de alimentos y medicamentos en la nación.

La crisis en todos los órdenes se agudizó después que el presidente en disputa Nicolás Maduro asumió un segundo mandato el 10 de enero pasado, después de las elecciones de mayo de 2018, que fueron catalogadas de fraudulentas por sectores dentro de Venezuela y por países del mundo.

Luego, el 23 de enero, el líder opositor Juan Guaidó reaccionó asumiendo como presidente interino, y cuenta con el respaldo de más de 50 países del mundo, entre ellos Estados Unidos, países de la región y europeos.

Maduro es apoyado por el alto mando militar venezolano, y por países como Rusia, China, Cuba, Bolivia, Irán y Turquía.​

Como parte de los esfuerzos internacionales, la pasada semana el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, se reunió en Montevideo con los representantes de la Unión Europea.

El mandatario dijo que Europa y Uruguay «trabajan en una salida pacífica, democrática y consensuada para Venezuela».

«La preocupación existe, pero existe también la esperanza que logremos avanzar», dijo.

La Unión Europea nombró la pasada semana al exsecretario general iberoamericano Enrique Iglesias como enviado para intentar poner fin a la crisis en Venezuela. Se espera que Iglesias sea quien intente avanzar en un encuentro en Venezuela entre las partes.

Colaboración: Rosa Valdés y Luisana Solano