Por:

Enrique Aristeguieta Gramcko

Presidente de La Gran Alianza Nacional (GANA)

Dos golpes de Estado se están perpetrando simultáneamente en Latinoamérica. Evo Morales pretende reelegirse por cuarta vez, pese a que en febrero de 2016 Bolivia dijo no, en el referendo realizado para aprobar la reelección. Por su parte, Maduro planea iniciar un nuevo período constitucional el próximo 10 de enero, a pesar de que la pasada elección presidencial fue ilegítima y a pesar de que él fue condenado y destituido por el caso Odebrecht.

En el pasado, Maduro y Morales pudieron haber logrado sus objetivos, porque Obama estaba haciendo tratos con los Castro; Insulza era miembro del Foro de Sao Paulo; y Lula, Cristina Kirchner, Rafael Correa, Fernando Lugo y Juan Manuel Santos, estaban en la presidencia de sus respectivos países.

Pero actualmente, les es muy difícil triunfar, porque Trump los está enfrentado; Almagro condena las políticas del Foro de Sao Paulo; Lula está preso, Dilma Rousseff destituida, Cristina Kirchner enjuiciada, y Rafael Correa perseguido; Duque, Macri, Piñera y Benítez, son los nuevos presidentes de sus naciones; y el anti comunista Jair Bolsonaro asumirá pronto la presidencia del Brasil.

En medio de un ambiente geopolítico hostil, a los dictadores de Bolivia y Venezuela no les queda otro remedio que mantenerse en el poder a través de la violencia y del golpe de Estado. Es por ello que han recurrido al apoyo militar de otros dictadores, los de Rusia, Turquía e Irán, para aplastar toda forma resistencia, civil y militar.

Este lunes fueron desplegados bombarderos nucleares en apoyo al régimen de Nicolás Maduro (https://bit.ly/2L8426K). Además, el Ministro de la Defensa ruso, Sergei Shoigu, anunció que también enviarán barcos de guerra. Por su parte, el subcomandante de la Armada iraní, el contralmirante Touraj Hassani Moqaddam, declaró que enviaría “dos o tres naves con helicópteros especiales a Venezuela, en una misión sudamericana que podría durar cinco meses” (https://hrld.us/2L9z4v4).

El comportamiento de Evo Morales y Nicolás Maduro, que cuenta con el apoyo y la asesoría del régimen cubano, es sumamente peligroso, y podría llevarnos a un conflicto regional de proporciones incalculables.

Esto debe ser tomado en serio, y es por eso que hacemos un llamado a los militares institucionales que todavía quedan en Bolivia y en Venezuela, a tomar consciencia de las graves consecuencias del apoyo que le brindan a estos dictadores. Igualmente hacemos un llamado a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos y a Brasil, para que pongan fin a esta locura, neutralizando desde ahora la amenaza que significa el envío de fuerzas militares por parte de Rusia e Irán.