Texto y fotos: María de los Ángeles Ramos

Maracaibo. Los colegios venezolanos son el reflejo más grande de los problemas que viven los hogares a lo largo y ancho del territorio nacional. El balance dejado en el recién culminado año escolar deja el panorama muy oscuro para lo que se avecina en el nuevo período 2019-2020, que de acuerdo al calendario escolar de los últimos años dará inicio el 16 de septiembre.

¿Cuándo comenzarán las clases? ¿Se mantendrá el horario mosaico? ¿Habrá transporte escolar? ¿Qué harán los directores antes tantas vacantes de maestros? Preguntas que no tienen respuestas aún.

 

El licenciado Humberto López, subdirector de la Unidad Educativa María Reina, de Los Pinos (Maracaibo) se pone las manos en la cabeza al contarle al Venezolano de Panamá que de primer a sexto grado sólo tiene un maestro. La escasez de empleados en esta institución se extiende hasta el personal obrero con nueve vacantes y la parte administrativa con dos. Nos comenta que las renuncias masivas en su plantel se deben a que los trabajadores han decidido migrar a otros países buscando mejores oportunidades.

Hasta aquí

“Se esperan más renuncias en septiembre. Sabemos que hay varios maestros fuera del país visitando a sus familiares y es muy probable que no regresen. Nos va a tocar como este año que acaba de culminar, todo el tiempo estar en búsqueda de profesores. Ya no es como antes que teníamos muchos currículos sobre el escritorio para seleccionar al más capacitado”.

Para López fue toda una pesadilla conseguir profesor de inglés. “Casi se terminaba el año y nada que aparecía uno de inglés. Me atrevería a decir que la mayoría de los colegios del país no tenían profesor de inglés”.

Como el problema era general, el Ministerio de Educación aprobó la contratación de bachilleres que tuviesen cursos de inglés finalizados o que estuviesen en niveles avanzados. Conseguir  profesores de música y educación física es otro de los obstáculos que los directores tienen que saltar para el nuevo año escolar. “En enero llegamos a tener 6 profesores de música, gracias a un convenio con el Banco occidental de Descuento, ellos los pagaban, además nos acondicionaron dos salones con aires acondiciones y muchos instrumentos musicales, pero el convenio se terminó en enero porque los seis renunciaron. Se fueron a Colombia”, lamentó López.

Se repite

Situación muy similar presenta la Escuela Arquidiocesana Monseñor Pedro Arnoldo Aparicio, del sector El Placer (San Francisco). Requiere de un licenciado en música y un par en Educación Física, sin duda son las áreas que tienen mayor demanda en este momento a nivel de primaria.

“Desde mayo  hablé con los docentes y les pedí que me avisaran si continuarían o no. No quiero que me agarren de sorpresa en septiembre porque no es justo que lo hagamos buscando suplentes”, nos indicó la hermana Josefa Graciela Acosta, directora del Monseñor Pedro Aparicio, mejor conocido como “Divino Niño”.

La religiosa hizo énfasis también en la gran cantidad de retiros de niños de la escuela, haciendo referencia a los 1172 alumnos que comenzaron el período 2018-2019 y los 1020 que culminaron.

En septiembre también se espera la ausencia de muchos niños que se han ido del país con sus padres y éstos, por conservar el cupo, no fueron a retirar sus documentos.

Sin pautas

Las fallas del fluido eléctrico, del gas doméstico y el agua, son otros aspectos que atentan contra la planificación del calendario escolar y que afectó a todos los planteles del país de una manera más severa desde la primera semana de marzo hasta la culminación de clases en julio.

Ante la gravedad de todos los factores antes mencionados, el Ministerio de Educación aprobó un horario mosaico, obligando a los colegios a abrir sus puertas en esas condiciones.

“No se trata de salvar un año escolar. Se trata de la vida de los niños, de su tranquilidad. No nos negamos a dar clases, pero lo ideal es que sea bajo buenas condiciones, que el Gobierno Nacional garantice los servicios básicos como electricidad y luz para poder funcionar”, explicó la hermana Maudy Cepeda, una de las religiosas a cargo del Colegio Cristo Rey de la Urbanización Coromoto.

La directora de este plantel, Dilma Paredes, indicó que la falta de agua es algo muy grave por el tema de la hidratación de los niños y salubridad, en baños y en el aseo de áreas de la escuela.

“Me la paso pegada a las tuberías viendo si llegó agua. Hemos estado meses sin que nos llegue el vital líquido y no tenemos dinero para estar comprando tanques a los camiones cisternas”, expresó con tristeza la hermana Paredes.

Hasta la fecha el ministerio de Educación no se ha pronunciado sobre los lineamientos bajo los cuales se regirá el año escolar 2019-2020. Cada escuela se reúne con su consejo educativo para analizar planes de acción en vista de todas las adversidades pero esto es en vano, porque al fin y al cabo la decisión la tiene Zona Educativa.

“Siempre que les mostramos un plan, nos lo niegan”, manifestó la directora Paredes, pues la propuesta del Consejo Educativo del Cristo Rey era dar clases tres días a la semana. Para todos los colegios la orden fue abrir puertas de lunes a viernes, en horario reducido, pero es una incógnita si se seguirá aplicando a partir de septiembre, todo parece indicar que así será, pues los servicios no han mejorado, por el contrario, cada día están peor.

“Mi hija tuvo cinco maestras en tercer grado. Hasta se le olvidaron las multiplicaciones”, se quejaba la representante de tercer grado, Beatriz Lares.

Sin duda, la ausencia de profesores y los constantes apagones, son el talón de Aquiles de los planteles. La directora Acosta toma sus medidas cuando  “se va la luz” en el colegio. Los niños salen a la gradas de la cancha o al patio “con pupitres en mano” y así reciben las clases, ya que los salones como tienen aires acondicionados, tienen las ventanas selladas y quedan muy oscuros cuando falta la energía eléctrica.

Nada de agua

La escasez de agua es otro factor que atenta contra el normal funcionamiento del período escolar. Ninguna institución cuenta con fondos para la compra del vital líquido y para poder tenerla almacenada, de vez en cuando le solicitan dinero a los representantes.

“Nosotros llegamos a tener el tanque totalmente vacío y como estamos a un costado de la Circunvalación Uno decidimos cerrar la autopista. Llegó la policía y paró al primer camión cisterna que pasó y nos dijo que agarráramos esa agua. Y en pipas y baldes la descargamos desde el camión al tanque”, recordó el subdirector López. Monjas, alumnos, obreros y representantes ayudaron a descargar el cisterna.

A directivos y profesores les preocupa la falta de agua en los baños, porque esto podría desencadenar una epidemia de enfermedades, incluyendo hepatitis. “Es algo antihigiénico y hay ahora más que nunca hay que cuidar la salud de los niños”, aseguró en la Asamblea extraordinaria del Cristo rey la representante Rita Faría.

Pañitos calientes

La Universidad Bolivariana implementó el Plan Nacional de Formación, para graduar profesores en tiempo récord de dos años, en vez de cinco que es el tiempo de capacitación de las licenciaturas en el resto de universidades

Sin mucho

Sin transportes escolares, sin cantinas, sin efectivo, sin alimentos, de esta manera sobreviven alumnos y maestros en Venezuela. En algunas escuelas les “cuadran colas” a los profesores por falta de efectivo pagar los pasajes.

Mantenimiento cero

Ningún colegio tiene dinero para mejorar su planta física. Es tan grave su situación económica, que hasta trabajan con hojas recicladas y artefacto que se les va dañando “lo van arrumando”.

 

 

 

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