Mariano Rivera durante la rueda de prensa en la jornada inaugural de la Serie del Caribe. Foto: Maximiliano González.

Cuando toca, toca. Mariano Rivera no tenía pensado regresar tan rápido a su natal Panamá luego de ser elegido de manera unánime al Salón de la Fama de las Grandes Ligas a finales del mes de enero. Al menos no en una visita con carácter oficial y para ser abordado por medios de comunicación. Rivera está asentado, desde hace varios años, en Estados Unidos.

Fue un plan perfecto que tenía Dios, como él mismo confesó. “The Sandman” fue el encargado de realizar el primer lanzamiento protocolar en la Serie del Caribe, evento que tras 59 años de ausencia, regresó al país como sede alterna a Barquisimeto, ciudad que fue descartada a última hora por la situación que atraviesa Venezuela.

Mariano, quien se encontraba en República Dominicana cuando recibió la invitación para el clásico caribeño, arribó a Panamá con su típica serenidad y dispuesto a conversar con los periodistas que se acercaron hasta la rueda de prensa previa al segundo juego de la serie.

Dios primero

“MO” habló de todo un poco. Cuando le preguntaron sobre su exaltación al Salón de la Fama, respondió: “Fue obra de Dios. Esto lo hizo Dios y la gloria es para él. Yo no hablo de religión, yo hablo de una relación con Dios. Yo sé que Dios es mi salvador. Él es mi Padre”.

Rivera, junto a su esposa, la pastora Clara, están respondiendo al llamado de Dios en una congregación llamada Refugio de Esperanza ubicada en Nueva York, Estados Unidos.

Por ahora, no está en los planes de Mariano seguir ligado al béisbol como coach. “No es algo que realmente tenga en mente. Estoy enfocado en otras cosas con mi fundación”, dijo.

Cuando le preguntaron sobre su mejor experiencia en el béisbol, respondió que, sin duda alguna, haber vestido la camiseta de los Yankees de Nueva York. “Ahí pude cosechar grandes hermanos como Jeter, Posada, Pettitte, entre otros”.

Fernando Arreaza, periodista venezolano, lo abordó sobre la posibilidad de que Omar Vizquel llegara al Salón de la Fama.

“Lastimosamente no depende de mi. Jugué con Vizquel por muchos años y no podemos hablar de él como un tremendo bate, pero sí podemos hablar de una defensa impecable y si tomamos eso en cuenta, para mí sí es un Salón de la Fama. Tenemos que esperar la decisión y Dios quiera que pase, porque lo hizo bastante bien”

Rivera confesó, además, quién fue el bateador más difícil al que le tocó enfrentar. “Edgar Martínez, sin duda. Fue muy difícil para mi enfrentarlo y ahora nos conseguimos juntos para entrar al Salón de la Fama”.

 

 

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