Ajá. Ya sabía yo que no había necesidad de poner nombre y apellido. Usted, que me está leyendo, ya lo bautizó.

 

En estos momentos, es muy difícil escribir sin sentimientos como la indignación y la rabia. Pero se supone que, en medio de esta tragedia, esta página les lleve a ustedes el relax, al menos por pocos minutos.

 

Sin embargo, es imposible no estar pendiente de las noticias de nuestro país. Hemos visto una enorme cantidad de imágenes terribles; pero entre una y otra me hizo saltar las lágrimas una imagen en la que un joven que puede ser hijo de cualquiera de nosotros, cantaba a todo pulmón, la canción “Venezuela” con su cuerpo semidesnudo, lleno de perdigonazos. Y de fondo la gente cruzando la calle de un lado al otro y viendo al muchacho como si fuera un loco. Y nada qué comentar sobre la burla que hizo el Mamarracho sobre el joven que salió desnudo a protestar y al que “vistieron” de perdigones. Son muy duros los momentos que vivimos. Y obviamente mucho más para los jóvenes de nuestro país. Es por eso que hoy transcribo una página de mi pana Claudio Nazoa, que me pareció que ilustra en todo su esplendor, lo que nos gustaría para el Mamarracho y sus mamarrachitos . Aquí va:

 

Carta del diablo a maduro

Claudio Nazoa

 

Querido camarada, tu mentor andaba solo hasta que llegó Fidel. Los tengo vigiladitos. El otro día los pillé haciendo un juramento en “El Samán que hierve”. Algo planean. Quieren ser más diablos que yo. Quieren convertir mi reino en un infierno como Cuba y Venezuela.

Hoy, la cosa es contigo. ¡Te felicito, hermanazo! Lo que haces con los venezolanos ni a mí se me habría ocurrido. Eso de decir que por la guerra económica no hay medicinas, alimentos, repuestos de vehículos ni productos de higiene, me gustó tanto como la hiperinflación y la crisis hospitalaria. Y lo de poner a los venezolanos a comer basura, ¡no tiene nombre! Por cierto, así será la arrechera que le tienes a Dios, que hasta el pan que representa el cuerpo de Cristo, lo desapareciste. ¡Eres un diablillo! ¡Pillín!

Los miembros de tu gabinete me dan envidia. No entiendo cómo inventan tanta vaina mala. Cuando se desocupen Tarek y Tarek, envíamelos. Mira que yo he visto diablos malucos… pero estos me dejan loco.

Con preocupación te advertí, cuando me aparecí como un pajarito y luego como una mariposa, que los venezolanos ya no se asustan con diablos rojos y eso es peligroso para ti. Venezuela ya no está usando mi principal arma: la desesperanza. Tu pueblo, anda alzado y esperanzado. Monta en un caballo blanco que le regaló Bolívar, quien también está arrecho contigo. Si en los próximos meses te sientes acorralado, ¡sé digno! Quédate tranquilito que personalmente seré yo quien vaya a buscarte.

¡A ti y a tus amigos les estoy preparando un fiestón! ¡Les tengo una pailota llena de aceite! ¡Van a gozar una bola! Figúrate que Nerón, Herodes, Calígula, Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao Tse-Tung y su esposa, Papa Doc, Nicolae Ceausescu y señora, Chapita, el papá y el abuelo del demente de Corea del Norte, Somoza, Pinochet, Mussolini, Idi Amin, Castro y tu mentor, entre otros, están celosísimos.

Antes de despedirme, dale de mi parte un saludo especial a los colectivos, a los amigos del Sebin, al director de la cárcel de Ramo Verde, a los jefes de la Guardia Nacional, a los magistrados del TSJ, a Tibisay Lucena y a toda esa gente que con tanta eficacia, me enaltecen como maestro. Eso sí, a Delcy Rodríguez no me la mandes porque me deja el infierno aislado. Al que sí quiero aquí, es al de Serenata Guayanesa que no firmó. Necesito un buen músico en el infierno, hasta Dudamel podría venir.

Todas las maldades las están haciendo demasiado bien, pero coño, a veces se pasan.

 

El diablo.

 

Creo verdaderamente que esta carta resume todos los deseos de una Justicia Divina que seguramente vendrá. Obviamente después de la terrenal. Porque… ¡A donde vaya le sale la haya!

 

Cariños y hasta la próxima….

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