Daniel atendido por el equipo de enfermeras. Foto: Cortesía Familia Márquez Garzón

Cuando tenía un año y 10 meses sufrió un accidente cerebrovascular, desde entonces su familia ha luchado por su recuperación y tenerlo entre ellos.

 

La familia Márquez Garzón llegó a Panamá hace 21 años, sus hijos nacidos en el istmo han crecido amando esta tierra y conociéndola cada día más. Después de llegar de un fin de semana de playa hace cuatro años, su hijo menor Daniel comenzó con un dolor de oídos y al ver que no se recuperaba decidieron llevarlo al Hospital de Niños.

En ese momento, sus padres Tomas y Yenedith recibieron el diagnostico que les cambio la vida, tanto al pequeño Daniel, como a ellos. Los doctores como primer diagnóstico afirmaron que tenía un tumor de fosa posterior, pero después de varios exámenes confirmaron que el menor sufrió a la edad de 1 año y 10 meses un ACV (accidente cerebrovascular), es decir, una hemorragia causada por el rompimiento de una vena.

Durante 45 días estuvo internado en la Unidad de Cuidados Intensivos donde estuvo en coma, el cerebro inflamado, sufrió de hipotermia por tres días, le dio un paro respiratorio. En este tiempo, su familia le colocó música y mensajes de amor a través de una grabadora y al abrir los ojos los médicos le dieron la opción de operar. El procedimiento tardó casi 10 horas pero lograron limpiar el cerebro de todo el derrame cerebral. Al Guerrero Daniel lo internaron después en la Unidad de Cuidados Intermedios donde permaneció 2 años.

“En esos dos años le hacen traqueotomía, gastrostomía, sigue con el respirador, tiene parámetros muy ambulatorios. En estos dos años no se movía mucho, abría muy poco los ojos, le hacían controles de electro. Tuve que aprender a manejarlo. Deje de trabajar y empecé a documentarme. Agarro varias bacterias hospitalarias“, relató su mamá Yenedith Garzón.

Aquí comenzó la lucha para construir su propia UTI en la casa y poder llevarlo a su hogar. La familia emprendió la lucha para lograr el apoyo de toda la comunidad y en el 2015 lo lograron con el apoyo de la comunidad panameña y del animador Nelson Bustamante quien viajó a Panamá para realizar un “Potazo Nacional” durante 3 días para recolectar 150 mil dólares para comprar todos los equipos y adaptarle la habitación.

“En la primera fase para armar el cuarto se necesitaba respirador, monitores, equipos médicos especializados. Empecé la labor de buscar cotizaciones y realice el apoyo del Sr. Nelson Bustamante para el potazo, con un voluntariado de aquí de Panamá. Logramos conseguir todos los equipos pero ahora mensualmente necesitamos entre dos y tres mil dólares mensuales para el mantenimiento“, relató.

En este tiempo, Yenedith explica que los agradecimientos deben ser inmensos para mucha gente que los ha apoyado, porque el día a día es el mantenimiento de esta habitación con la compra de insumos médicos, oxígenos, medicinas, consultas, reparación de equipos, entre otras cosas. Por eso agradece a la Lotería Nacional de Beneficencia, Senadi Panamá, Álvaro Alvarado, TVN, Telemetro, Luis Cacis, @elchollykids, Carolina de Mentier, Lisa Hernández, Japanese, Chamos en Panamá, Robiño, El Rincón Venezolano, Luxury Car, entre otros quienes los han apoyado para lograr mantener esta habitación.

Si deseas donar  para que la familia del Guerreo Daniel logre sus metas mensuales de mantenimiento puedes seguirlo en su cuenta de Instagram @elgranguerrerodaniel o visitar www.gofundme.com/thegreatwarrior. El pequeño necesita ángeles guerreros que lo ayuden a luchar cada día.

Daniel y su madre Yenedith.

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