En el comunicado emitido por la Casa Blanca explica que la decisión se tomó porque la situación venezolana no ha mejorado “y continúan presentando una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y a la política exterior de Estados Unidos”.

La orden ejecutiva que dio origen a esta emergencia nacional argumentaba que con el gobierno del país sudamericano, liderado por el actual presidente en disputa Nicolás Maduro, se erosionaron las garantías de derechos humanos, se perseguía a la oposición política y se redujo las libertades de prensa.

La última actualización sobre este tema se hizo el 25 de enero de este año, cuando Trump declaró otra orden ejecutiva, basada en la declaración original, para tomar acciones contra la personas afiliadas con Maduro que, entre otras cosas, continuaban intentando socavar el poder el presidente interino Juan Guaidó y la Asamblea Nacional, los únicos poderes que EE.UU. reconoce como legítimos.

La declaración de una “emergencia nacional” es una herramienta con la que cuenta el presidente de Estados Unidos para aplicar sanciones contra un país bajo determinadas circunstancias, y que le permite ir más allá de lo aprobado por el Congreso.

Después de la declaración de emergencia nacional de 2015, el presidente Donald Trump ha firmado órdenes ejecutivas en cinco oportunidades con el propósito de sancionar al régimen de Maduro y apoyar el proceso democrático en Venezuela.

Cuando fue emitida la primera orden ejecutiva en 2015, el gobierno venezolano inició una campaña para demostrar que el país no representaba ningun peligro para EE.UU. “Venezuela is not a threat, we are hope” (“Venezuela no es una amenaza, somos esperanza”), llegó a afirmar Maduro en inglés.

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