Dos amantes del vino que apuestan por el mercado panameño

Maxiel Figueroa y Ángel Durán son venezolanos y llegaron a Panamá para aportar sus conocimientos y hacer crecer la cultura del vino en el país

La Escuela de Sibaritas fue creada con la misión de educar. Desde que se fundó ha sido promotora de eventos, talleres, capacitaciones y cursos. La primera Guía del Vino de Panamá, un producto editorial innovador en el mercado, lleva su sello en la portada. En casi un año ha logrado enriquecer la industria de vinos y destilados, así como el entorno gastronómico, con el objetivo de difundir cultura. Por algo su lema es: “Aprender es un placer”.

La iniciativa fue de dos venezolanos: Maxiel Figueroa y Ángel Durán. Ambos se conocieron en la Academia de Sommeliers de Venezuela y luego se reencontraron en Panamá. Desde entonces han formado una dupla que ha sabido complementarse, desarrollar ideas creativas y fomentar el aprendizaje, sin olvidar la palabra “humildad”. “La primera vez que visité Panamá me di cuenta de que había mucho que hacer aquí. Me gusta este país y creo que tenemos que adaptarnos a los panameños y no al contrario. Queremos aportar conocimiento, el que quiera recibirlo, bien, el que no, puede irse”, apuntó Figueroa, quien tiene más de diez años trabajando como profesional en el sector de vinos, en Venezuela. Desde hace dos años y medio reside en Panamá y ha participado en la organización de ferias de vino, no solo para la Escuela de Sibaritas, sino también para otras empresas del ramo. Además de ser sommelier es panadera y repostera.

Durán confiesa que no fue fácil entrar al mercado de vinos y destilados, pero unió esfuerzos con Figueroa para comenzar a levantar distintos productos bajo el nombre de Escuela de Sibaritas. “Tenemos cuatro enfoques para abordar: la producción editorial, la organización de catas y eventos tanto públicos como privados, entrenamientos y asesorías, y un servicio de enoturismo que ya estamos diseñando, en alianza con una agencia de viajes. La idea es que las personas viajen a los principales países productores de vino y conozcan de cerca las bodegas, de la mano de un sommelier. También tendremos un club de seguidores, una cofradía de sibaritas que recibirán beneficios”, explicó.

Proyectos en la mira
Uno de los logros más destacados de la Escuela de Sibaritas, este año, fue el lanzamiento de la primera Guía del Vino Panamá 2016-2017. Una publicación que abarca gran parte de la oferta de vinos que hay en el mercado. Con el apoyo de distribuidores e importadores que inicialmente se mostraron incrédulos ante la idea, la Guía es hoy una realidad y recoge más de quinientas etiquetas de vinos procedentes de distintos países, todos disponibles en Panamá. “Fue difícil convencerlos, pero una vez que vieron el resultado quedaron satisfechos, también hemos tenido una buena respuesta de parte del público. La publicación es un producto dirigido a principiantes y también a aquellos que quieran reforzar conocimientos, es una herramienta personal que te permite aprender y a la vez dejar constancia de tus impresiones y comentarios”, detallo Durán. “Fue un parto de nueve meses”, dijo sonriente.

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El evento World Wine & More también fue una idea de la Escuela de Sibaritas. Recientemente tuvo lugar en el Hotel Hilton y acogió a diversas empresas del sector de vinos y licores que dieron a conocer sus productos. Figueroa y Durán continúan cocinando otros proyectos como la organización de más ferias, la publicación de una próxima guía dedicada al mercado local de destilados y la creación de un diplomado de vinos, en conjunto con la Universidad Santa María La Antigua.

Aún no cuentan con una sede oficial, pero tanto Figueroa como Durán, sueñan con una casa grande donde la Escuela de Sibaritas reciba a todos los amantes del vino, amateurs y sommeliers. Un lugar en el que se hagan catas y eventos todos los días y la meta sea siempre compartir una buena copa de vino.

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