Este lunes 9 de abril fue detenido por narcotráfico y  con posibilidades  de extradición a los Estados Unidos,  Jesús Santrich, líder de la guerrilla colombiana  FARC, miembro del equipo negociador  del proceso de paz en La Habana y uno de los cinco designados para ocupar un escaño en la Cámara de Representantes del Congreso de Colombia que se iniciará el próximo 20 de julio.

Ante esto, el presidente Juan Manuel Santos, expresó que había sido informado por la fiscalía de las “pruebas contundentes y concluyentes que demostrarían la responsabilidad de Santrich en delitos de narcotráfico cometidos después de la firma del acuerdo” y, por tanto,  será sometido a la jurisdicción ordinaria por ellos.

En Brasil, fue encarcelado Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue encontrado culpable de Corrupción Pasiva y Lavado de Activos. Tiene aún media docena de causas abiertas sin juzgar. El presidente más popular de la historia reciente de Brasil y quizás de la región, el creador junto con Fidel del Foro de Sao Paulo, “fue un emblema que embrujó incluso a sus adversarios. Responsable de un mito que, afortunadamente, se desinfló. Pero ahora deberá subsistir como el perfecto símbolo de que los bandidos pertenecen a la cárcel” escribió recientemente Orlando Avendaño para la web PanAmPost.

En Ecuador, la Contraloría halló indicios de responsabilidad penal contra el ex mandatario Rafael Correa, entre otros funcionarios. Pero también esta semana, el Tribunal Supremo de Justicia legítimo de Venezuela, encontró méritos suficientes para llevar adelante un juicio contra Nicolás Maduro, por la presunta comisión de los delitos de Corrupción Propia y Legitimación de Capitales.

Estos aliados de la izquierda regional –a la luz de los acontecimientos-, se dedicaron durante años a crear una organización del crimen internacional  más que un movimiento o grupo  ideológico; por eso  la importancia del dictamen de Bogotá para seguir el antejuicio  contra Maduro, porque la instancia judicial venezolana activó la “Convención de las Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional”, conocida como “Protocolo de Palermo”, que persigue los capitales corruptos… estén donde estén.

Lo que pretendo resaltar aquí, es que ha quedado al descubierto que nuestros países no están frente a una lucha política de una corriente contra otra o de un partido contra otro, no.  Aquí lo que hay es un grupo amparado por el castro comunismo que estableció una red de corrupción, narcotráfico y vínculos con el  terrorismo, utilizando empresas, como la constructora Odebrecht, para financiar operaciones políticas  y candidaturas presidenciales, a alcaldías y gobernaciones,  de manera artificial, gracias a la cantidad de millones de dólares que recibieron de esta izquierda trasnacional, hoy en entre dicho.

Cuando se está en el tope del poder… quienes lo ejercen se sienten dioses intocables… pero al final caen, porque la justicia existe y la ley termina imponiéndose.  Esta es una lección que deben aprender y repasar los políticos de nuestro país y de la región.

Se debe creer y apoyar a los partidos políticos con aspiraciones de poder para resolver los problemas del país y de los ciudadanos. Así como debemos identificar y rechazar radicalmente a los grupos delincuenciales que se hacen del poder, para acabar con la democracia, la libertad y enriquecer a sus cúpulas a costa del hambre del pueblo.

Es lamentable que nuestro país -que hace 40, 50 años era visto como una nación que contribuía a sembrar independencia y democracia en la región- se haya convertido en una especie de laboratorio para impulsar y acobijar el narcotráfico, la guerrilla, grupos fundamentalistas y crimen organizado. La Venezuela hoy rota y desmembrada, tendremos que reunificarla y sanarla.

Pero primero es lo primero y la Asamblea Nacional tiene la  oportunidad de pasar a la historia como la institución que se la jugó todo por el rescate de la justicia y la libertad de los venezolanos, o por el contrario,  como un cuerpo parlamentario que dejó  solos a quienes les dieron, con confianza, el voto.  Elijan ustedes señores diputados.

@NituPerez / pereznitu@gmail.com