Foto: Corina Briceño.

Salimos bien temprano un sábado por la mañana. Sabía que la experiencia sería inolvidable y así fue. De Panamá a Pesé son varias horas de camino. En ese pequeño pueblo nació una de las empresas más grandes del país, la misma que con esfuerzo y entusiasmo se ha ganado un lugar en el corazón de los panameños. Se llama Varela Hermanos y la fundó un español inmigrante que se enamoró del pueblo de Pesé y también de una panameña.

Allí empezó el recorrido, en la casa de Don José Varela, el primero en levantar un ingenio azucarero en la zona. Sobre las paredes hay fotografías que cuentan lo que sucedió después. Varela comenzó con el proceso de destilación de jugo de caña para luego fabricar sus propios licores, entre ellos Seco Herrerano y posteriormente Ron Abuelo, cuya primera botella fue bautizada en 1950.

Desde entonces el ron con sello panameño no ha parado de crecer. Hoy en día se exporta a más de 30 países y ha recibido distinciones internacionales en más de una ocasión. Tan grande se hizo el negocio que la familia Varela lo trasladó a la Hacienda San Isidro, donde los cañaverales son extensos y los atardeceres espléndidos. Esa fue la segunda parada.

Luego de la foto grupal, entre amigos y compañeros foodies, subimos a una carreta halada por bueyes, rumbo a la Hacienda. En medio de la naturaleza resaltaban las bodegas de añejamiento y a lo lejos se veía la destilería. Pronto haríamos un recorrido para entender el proceso de fabricación del ron paso a paso, pero primero fue necesario refrescarse con un cóctel preparado a base de jugo de caña recién exprimido, Seco Herrerano, sirope de goma, clara de huevo y jugo cítrico. El bartender lo llamó Guarapo Sour.

Camino a la destilería observamos toneladas de caña listas para ser cortadas y extraer la mayor cantidad de jugo, y de ahí, directo a los procesos de fermentación y destilación. Durante el periodo de zafra o cosecha de la caña, de enero a mayo, se procesan alrededor de mil toneladas de caña. La producción de ron Abuelo y Seco Herrerano asciende al millón de cajas al año, que alcanzan para la exportación y el consumo local.

Ya casi terminaba la ruta cuando entramos a las bodegas de añejamiento donde el ron reposa en barriles de roble blanco americano, dispuestos unos sobre otros. El clima de Pesé, caliente de día y frío de noche, hace que el licor envejezca con delicadeza dando como resultado un sabor único. Pero eso había que comprobarlo, así que nos alistamos para catar la colección Premium de Ron Abuelo 15 años (Finish Collection): Oloroso, Napoleón, Tawny y Centuria. Este último es una mezcla de los rones más selectos provenientes de las reservas más antiguas. Todo un lujo.

La experiencia cerró con la cena de esa noche, preparada por Carlos “Chombolín” Alba, chef del restaurante Íntimo, quien con su apuesta innovadora presentó un menú inspirado en los sabores panameños con el ron Abuelo como protagonista.

Viajar a Pesé a conocer la Hacienda San Isidro y el legado de la familia Varela es sin duda una actividad imprescindible para descubrir por qué el ron Abuelo y el Seco Herrerano son sinónimo de orgullo.

Para reservar tu paseo escribe a reservaciones@varelahermanos.com.

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