Cuando se diagnostica, es la pregunta que con frecuencia se le hace al profesional de salud generalmente al ginecólogo y en especial cuando este produce síntomas o ante la angustia que pudiera transformarse en un tumor maligno. El fibroma uterino también llamado mioma o fibromioma, constituye el tumor benigno más común en las mujeres, el cual pueden ser únicos o múltiples con un tamaño que varía entre unos pocos milímetros hasta ser mayor de 30 cm. y cuya frecuencia se aprecian mayormente a partir de los 40 años. Aproximadamente el 70% de las mujeres de raza blanca y más del 80% de las mujeres de raza negra presentarán por lo menos un fibroma en su vida.

 

Los fibromas son una mezcla de células de músculo liso y fibroblastos que forma tumores duros, redondos, insertados en la capa muscular del útero. Dos teorías tratan de explicar su origen, que posiblemente  provienen  de células embrionarias persistentes o de células del músculo liso de los vasos sanguíneos. Se denominan según su ubicación en subserosos, intramurales o submucosos y su localización puede influir en los síntomas afectando la calidad de vida o ser causa de infertilidad.

 

La proliferación y el mantenimiento de los fibromas uterinos son controlados por los estrógenos y la progesterona, y la mayoría de los tratamientos médicos actúan inhibiendo la producción de estas hormonas o su acción. Su incidencia es mayor en las mujeres de raza negra y asiáticas, en las nulíparas, en las mujeres obesas, en la menarquia precoz (primera regla antes de los 11 años) y  la obesidad. Se ha descrito que los embarazos a término como también los anticonceptivos hormonales, tanto inyectables como orales pueden reducir el riesgo de presentar fibromas.

 

Los fibromas suelen ser asintomáticos. Sin embargo, cuando existen síntomas, los más frecuentes son: 1. Las hemorragias, que se presenta en el 30% de los casos, y se manifiestan por reglas muy abundantes o sangrado irregular fuera de ellas. 2. Sintomatología opresiva, un fibroma anterior puede causar presión sobre la vejiga y originar frecuencia y urgencia en la micción y uno posterior, desencadenar dolor o presión al evacuar, estreñimiento o incluso obstrucción intestinal. 3. El dolor, que se presenta en una de cada tres mujeres con síntomas, frecuentemente aparece durante la menstruación o durante las relaciones sexuales.

 

Ante la sospecha de un fibroma, el método de evaluación inicial es la ecografía de alta resolución. En la mayoría de casos, es posible determinar el tamaño, la ubicación y el número de fibromas uterinos y asociarlos a los síntomas de la paciente. La histeroscopia  se realiza para precisar mejor los miomas submucosos. En algunos casos muy especiales como de duda diagnóstica, sospecha clínica o radiológica de malignidad  se necesitan imágenes por resonancia magnética, las cuales proporcionarían una mejor visualización de los fibromas. Cuando el mioma o los miomas son asintomáticos por lo general no necesitan más estudios ni tratamiento.

 

Los fibromas solo requieren tratamiento cuando son sintomáticos. Para los fibromas causantes de sangrado menstrual intenso que afectan la calidad de vida deben considerarse: la histerectomía, la miomectomía o la embolización de la arteria uterina lo cual depende  del deseo de la paciente de conservar su fertilidad o su útero, y ello  conduciría a otras opciones: como observación, tratamiento médico, radiológico, cirugía de preservación uterina e histerectomía según el caso.

 

Los fibromas que crecen rápidamente, sobre todo después de la menopausia o a pesar del uso de agonistas de la hormona liberadora de gonadotrofina (cuando se esperaría que disminuyan de tamaño) suelen ser preocupantes y exige la realización de otras investigaciones.

El tratamiento radiológico es la embolización de la arteria uterina y tiene como objetivo bloquear el suministro de sangre al útero, lo que conduce a la degeneración isquémica de el o los fibromas. La cirugía consiste en eliminar solamente el tejido del fibroma (miomectomía) o, el útero y los fibromas (histerectomía). Por histeroscopia pudieran extraerse los miomas submucosos y los demás sólo por vía endoscópica o a través de incisiones abdominales, aunque esta última a veces se reserva para los fibromas de gran tamaño.  .

 

Los leiomiosarcomas que pueden representar el 0.3 a 0.7% de los miomas, son tumores raros altamente malignos, cuyo origen no se ha aclarado. Pueden ser difíciles de distinguir clínicamente de los fibromas y solo pueden ser diagnosticadas con certeza mediante la histopatología (biopsia). Se ignora si resultan de una degeneración maligna de los fibromas o surgen de manera espontánea en úteros miomatosos