Casa Esperanza desarrolló el Programa de Fortalecimiento de Habilidades para Adolescentes para combatir el aumento en la tasa de deserción escolar comprendida en adolescentes entre 12 y 15 años que ha incrementado su participación en acciones de generación de ingresos en sectores económicos de baja productividad tales como: comercios minoristas, restaurantes, hoteles, fábricas y agro. Muchas de estas actividades, por las condiciones en que se realizan, se constituyen en trabajo infantil.

Angélica La Vitola, Directora Ejecutiva de Casa Esperanza, comentó que “es importante generar acciones que permitan fortalecer el desarrollo personal y social de los adolescentes y dotarlos de herramientas para que asuman el rol de construir su aprendizaje a su propio ritmo de desarrollo tomando en cuenta sus intereses y así preparándolos para enfrentar su futuro.

Ante ello, Casa Esperanza ha reorientado su estrategia complementando el programa de atención directa mediante la implementación del programa de inclusión de habilidades y competencias”. Cabe destacar que el enfoque de este programa de formación se fundamenta en dos estrategias de Casa Esperanza.

La primera está dirigida a que niños, niñas y adolescentes desarrollen procesos de autoconocimientos que les permitan manejar sus emociones y sentimientos, así como desarrollar la capacidad para afrontar los retos del siglo XXI mediante la realización de actividades teórico-prácticas interactivas preparadas por un personal capacitado. A este proceso lo han denominado “Conociéndome”.

La segunda estrategia se focaliza en que niños, niñas y adolescentes adquieran destrezas y habilidades para la vida por medio del fortalecimiento en los jóvenes de acciones que los lleve al emprendimiento y a este programa lo han nombrado “Aprender Emprendiendo”.

El Programa de Fortalecimiento de Habilidades para Adolescentes tiene como finalidad incentivar en el adolescente la identificación de sus aptitudes; la oportunidad de desarrollarlas; la capacidad de imponerse metas a corto plazo y definir proyectos de vida futura basados en experiencias de aprendizaje prácticas.

Casa Esperanza ha crecido en estos 25 años de vida logrando consolidarse como una excelente organización que busca tenderle la mano a los niños, niñas y adolescentes panameños en condición vulnerable. Que sigan los éxitos para Casa Esperanza y su continuo esfuerzo de lograr más Historias de esperanza”

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